El año 1963 abrió las puertas el colegio Sagrat Cor Besòs. En un primer momento era un colegio al que iban únicamente chicas, hasta que a mediados de los 80, se convirtió en mixto. Un centro que a día de hoy está muy arraigado al barrio, convirtiéndose en un espacio de encuentro intercultural; con todos los retos y riquezas que eso conlleva.
Aterricé en el colegio en el año 2002 y puedo decir que llevo ya media vida en él. Lo que tenía que ser una sustitución por maternidad se ha acabado convirtiendo en el lugar donde he crecido como persona y he aprendido lo que no sale en los libros: entender de primera mano las necesidades de los chicos/as que tienes en el aula, también las de las familias y a tomar decisiones unas veces con aciertos y otras con errores.

Muchos de aquellos alumnos de los inicios llevan ahora a sus hijos/as al centro. Esto y otros muchos factores hace que sea un colegio “especial”, donde hay un trato muy familiar y cercano con las familias.
El primer año no fue fácil; no salían las clases como te habías imaginado y te habían contado en la universidad, no siempre resultaba ser lo que uno quería que sucediera, pero gracias a aquellos consejos de la gente más veterana y a ir observando cómo lo hacían a tu alrededor, todo fue cambiando.
La población que teníamos por aquel entonces era totalmente autóctona, pero con el paso de los años esto ha cambiado, y mucho, llegando a tener alumnado de 27 nacionalidades distintas: Pakistán, Colombia, India…
Llegué en un momento de cambio, en el que la dirección del colegio había pasado de ser llevada por las religiosas a llevarla un seglar, aunque seguía habiendo la figura de titularidad…Si alguna cosa puedo decir desde que llegué, es que siempre me he sentido escuchado, respetado y esto es de agradecer.
A lo largo de estos años en la educación muchas cosas han cambiado: las diferentes leyes con las que nos hemos ido encontrando, mucha burocracia, la composición social, el cambio en la forma de enseñar y aprender pasando de clases más magistrales a metodologías más activas, la aparición de la tecnología, la mejora de instalaciones (me vienen recuerdos de hacer actividades extraescolares sin focos y únicamente con la luz que llegaba de la iluminación de la calle) y a nivel organizativo el comienzo de la
Fundación el año 2019, para crear vínculos fuertes entre los distintos colegios del Sagrado Corazón.
La pandemia marcó un antes y un después; habiéndonos de adaptar a gran velocidad a todo aquello que iba surgiendo: falta de tecnología en los hogares con la dificultad que suponía para comunicarnos con parte de los alumnos/as, adaptarnos a nuevas herramientas digitales…
El Besòs es a día de hoy después de todos los cambios mencionados anteriormente, un espacio de diálogo intercultural y donde la coeducación, la sostenibilidad, la interioridad y los proyectos solidarios están muy presentes en el día a día del colegio.
Para finalizar, decir que la educación como ya sabemos está hoy día en portada de todos los medios de comunicación, redes sociales… y tenemos que aprovechar todo aquello que esté en nuestras manos o por venir para preparar y ayudar a nuestros alumnos/as a “navegar” en un mundo tan cambiante en el que la tecnología y los trabajos cambiarán, pero la curiosidad, la empatía, la solidaridad, el pensamiento crítico… siempre deberían permanecer en nuestra sociedad. ¿Qué presente y futuro queremos?



