
Siempre he considerado que la Fundación Corazón Abierto está en el centro de nuestro carisma de la Sociedad del Sagrado Corazón. Su nombre FUNDACIÓN CORAZÓN ABIERTO indica la esencia de su actividad: mostrar AMOR, y su misión es «(…) para que tengan vida, y la tengan en abundancia» (Jn 10:10). Este es el nombre y el lema de mi probación, que me orienta en mi compromiso apostólico. Comenzó la Fundación hace 18 años en Marki, ciudad cerca de Varsovia.
Me inspiró Magdalena Sofía en su deseo de que las personas «(…) se abran a la verdad, al amor y a la libertad, que descubran el sentido de sus vidas y que se entreguen a los demás…» (Const. §11)
Con este deseo aposté por los jóvenes que estaban de alguna manera en la periferia. Buscaba respuestas sobre cómo moldear sus corazones, siguiendo el ejemplo del Corazón de Jesús ¿Cómo liberar la dignidad de las personas heridas? ¿Cómo lograr el pleno desarrollo de su humanidad?
Invité a personas laicas a participar en la visión educativa de Sofía. El equipo está compuesto por 25 profesionales de las áreas terapéutica, educativa y administrativa. Yo gestiono la Fundación, pero también realizo talleres terapéuticos.
La Fundación siempre ha dirigido sus actividades educativas exclusivamente a jóvenes en circunstancias difíciles de violencia, pobreza, adicción al alcohol y las drogas. A lo largo de los años, para responder a nuevas necesidades, la Fundación amplió su oferta para incluir a más personas y grupos en riesgo de exclusión social que necesitaban ayuda. Así fue como se crearon los centros para jóvenes, niños y adultos: el Club Socioterapéutico Juvenil, Centro Juvenil del Distrito (apoyo en crisis psicológicas), I Centro de Integración Social para desempleados. Cuando estalló la guerra en Ucrania, se crearon centros de refugiados: el Centro de Desarrollo Personal, el Club para madres y niños ucranianos. El ámbito de actividad de la Fundación también incluye la economía social solidaria y, recientemente como empresa social, inició también actividades (servicios sociales) para las personas necesitadas, no solo para aquellas en riesgo de exclusión social. Las actividades son amplias e integrales. En el programa educativo, se ha desarrollado un modelo donde se combinan actividades terapéuticas (socioterapia, terapia familiar, mediación familiar, psicoterapia, arteterapia, talleres de habilidades parentales etc.) A las personas desempleadas las ayudamos a encontrar su lugar en la sociedad a través de la actividad profesional y social. En la educación, hacemos mucho hincapié en la creación de relaciones. Cada situación es una oportunidad para celebrar la vida: eventos culturales, cumpleaños, fiestas, etc. También organizamos espectáculos, conciertos, exposiciones de arte, eventos de moda, que ofrecen la oportunidad de apreciar el trabajo de sus beneficiarios y una oportunidad para reconocer más su dignidad.
En el proceso educativo es importante ayudar a buscar la verdad y desarrollar la capacidad de pensar críticamente, enseñar a practicar la atención plena y saber parar, para escuchar la voz del corazón y abrirse la Misterio.
Creemos que toda persona, independientemente de su situación, tiene un enorme potencial.
La educación se da en todos los ámbitos de la vida, dondequiera que estemos. Me alegra haber podido compartir la visión educativa de Sofía con mis colaboradores laicos. El documento «El regalo de Sofía… Nuestra llamada al futuro» no distingue entre educación formal y no formal y afirma que solo existe una educación. La Fundación Corazón Abierto trata de responder a las necesidades y de estar presente «en las periferias y allí donde la vida clama». (Capítulo General



