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Comentario de la liturgia

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domingo 9 de mayo

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por Olaya Mayans Porras

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Evangelio: San Juan 15, 9-17

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Como el Padre me amó así yo os he amado: permaneced en mi amor.
Si cumplís mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he dicho esto para que participéis de mi alegría y vuestra alegría sea colmada.
Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os amé.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos.
Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos porque el siervo no sabe lo que hace el amo. A vosotros os he llamado amigos porque os comuniqué cuanto escuché a mi Padre.
No me elegisteis vosotros; yo os elegí y os destiné a ir y dar fruto, un fruto que permanezca; así, lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo concederé.
Esto es lo que os mando, que os améis unos a otros.

[/vc_column_text][vc_single_image image=»8542″][/vc_column][vc_column width=»1/2″][vc_column_text]PERMANECED EN MI AMOR

Quizá la primera reacción que podemos tener ante este texto es sentirnos interpelados a amar y bien sabemos que no es fácil. Es importante darnos cuenta de que antes que animarnos a hacer lo que nos dice, Jesús nos desvela que permanecer en el amor es la fuente misma de su alegría. Y el Señor no solo nos invita a amar por nuestra parte sino que “hace cadena” entre el Padre y nosotros. Una cadena de amor y amistad, no de servidumbre.

Los problemas y las dificultades forman parte ineludible de las relaciones, amar a veces puede hacérsenos muy cuesta arriba. En su primera carta a los Corintios, san Pablo intenta ofrecerles claves concretas para superar los conflictos y rivalidades que existen en el seno de la comunidad. En el magnífico “himno a la caridad” leemos que el amor es paciente, bondadoso… ¡bien podríamos añadir que el amor es CREATIVO!

Las debilidades y torpezas que pueden bloquear y herir las relaciones piden de nosotros nuestra mejor creatividad para reinventar nuevas miradas y caminos de encuentro.  Si el amor todo lo espera y todo lo aguanta es porque pone en juego lo mejor de nosotros mismos. Permanecer en el amor es recrearlo una y otra vez, únicamente gracias a que Dios nos ama siempre.

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