Evangelio 9 de agosto con comentario de Alejandra de la Riva

Ago 6, 2026

RSCJ

Enseguida mandó a los discípulos embarcarse y pasar antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. Después de despedirla, subió él solo a la montaña a orar. 
   Al anochecer, todavía estaba allí, solo. La barca estaba ya a buena distancia de la costa, batida por las olas, porque tenía viento contrario. 
  Ya muy entrada la noche Jesús se acercó a ellos caminando sobre el lago. Al verlo caminar sobre el lago, los discípulos comenzaron a temblar y dijeron: 
   —¡Es un fantasma! 
   Y gritaban de miedo. 
  Pero [Jesús] les dijo: 
   —¡Animaos! Soy yo, no temáis. 
  Pedro le contestó: 
   —Señor, si eres tú, mándame ir por el agua hasta ti. 
  —Ven, le dijo. 
   Pedro saltó de la barca y comenzó a caminar por el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir el [fuerte] viento, tuvo miedo, entonces empezó a hundirse y gritó: 
   —¡Señor, sálvame! 
  Al punto Jesús extendió la mano, lo sostuvo y le dijo: 
   —¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? 
  Cuando subieron a la barca, el viento amainó. Los de la barca se postraron ante él diciendo: 
   —Ciertamente eres Hijo de Dios. 

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