Seguidora de Jesús y pastoralista, se siente parte de la familia de Sagrado Corazón.
Participante en grupos de oración con Dolores Aleixandre, en la Pascua y Ejercicios espirituales en Santa María de Huerta. También ha dado formación a pastoralistas de FESB y es voluntaria en acogida y acompañamiento de víctimas de abusos en la iglesia y en la comisión diocesana contra la trata. Forma parte del equipo de formación continua de las RSCJ de España
Mt 9, 36-10,8
Viendo a la multitud, se conmovió por ellos, porque andaban maltrechos y postrados, como ovejas sin pastor.
Entonces dijo a los discípulos:
—La mies es abundante pero los braceros son pocos. Rogad al amo de la mies que envíe braceros a su mies.
Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos, para expulsarlos y para sanar toda clase de enfermedades y dolencias.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Santiago de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador; Santiago de Alfeo y Tadeo; Simón el zelota y Judas Iscariote, el que incluso le traicionó.
A estos doce los envió Jesús con las siguientes instrucciones:
—No os dirijáis a países de paganos, no entréis en ciudades de samaritanos; dirigíos más bien a las ovejas descarriadas de la Casa de Israel. Y de camino proclamad que el reinado de Dios está cerca. Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, expulsad demonios. De balde lo recibisteis, dadlo de balde.

Mateo escribe el evangelio para una comunidad que vive en la persecución. El fragmento de este domingo forma parte de un discurso que pretende ayudarles a entender lo que están viviendo y animarlos para que sigan anunciando el mensaje del Reino. En concreto, el tema fundamental de este de día es el envío de los discípulos. Después, el texto continúa con instrucciones, por el destino que les aguarda.
Como todos conocemos este pasaje, me voy a detener en algunos detalles, proponiendo hacer “zoom” sobre ellos:
. Jesús se compadece de la gente. Una vez más, podemos observar sus sentimientos, su empatía hacia los otros; no le pasa desapercibido el que el pueblo está cansado y desanimado, y que se encuentra perdido, sin referentes…; lo primero para Jesús es la vida de la gente.
. Su compasión le lleva a actuar; por un lado, dice a los discípulos que deben pedir a Dios que envíe misioneros para anunciar la Buena Noticia; y por otra parte, les envía a continuar su obra, curando todo tipo de enfermedades y dolencias, resucitando, expulsando, espíritus inmundos y proclamando que el Reino está cerca. Se trata de aliviar el sufrimiento de los hombres. La buena noticia es un proceso de sanación, para generar vida saludable: curar, liberar del mal, sacar de la dificultad… En el fondo, es manifestar la misericordia de Dios, su proyecto amoroso sobre los hombres y el mundo. Y con ello, acogemos y promovemos su Reino.
En la época de Jesús, la curación de las enfermedades no pasa primero por la sanación física del cuerpo, sino por la recuperación de la persona y su familia en el grupo social: su pureza, su honor, la relación Dios, la familia y la sociedad.
. Jesús confía su autoridad a los doce, y a través de ellos, a los discípulos que vengan después, hasta el fin del mundo. Y es fundamental la forma de ejercerla; dando gratis lo que han recibido gratis, y viviendo como lo hacía Jesús: en pobreza, disponibilidad y dependencia del Padre. El discípulo ha sido escogido gratuitamente, no por sus méritos, sino por puro regalo, por eso, solo se puede dar también así, como don para los demás.
. Parece paradójico hablar de misión universal con las palabras “no toméis el camino de los gentiles, ni entréis en ciudad de samaritanos: dirigíos a las ovejas perdidas de Israel”. Según los exegetas, es probable que en su primer sentido era restrictivo porque Jesús se presenta como mesías de su pueblo, y cuando lo reconozcan, ese pueblo se convertiría en el medio para que los demás pueblos se puedan encontrar con Dios; pero en la época en que se escribe este evangelio, parece ser que se reinterpreta “Israel” en un nuevo sentido teológico, como la comunidad de creyentes que reconocen en Jesús el cumplimiento de Dios, tanto judíos como gentiles.
Y prohibir ir a tierra de gentiles o entrar en ciudad de samaritanos, en un principio podría tener lectura de tipo geográfico, y en un segundo nivel, podría interpretarse de forma metafórica como evitar un camino o apartarse de una forma de vivir opuesta a Jesús.



