Ante la propuesta de escribir estas palabras, surgían en mi mente ideas, preguntas, y muchas imágenes…
Pasión
Vida. Fuerza. Impulso
¿Qué me apasiona? ¿Han cambiado mis pasiones, mi apasionarme, a lo largo de mi vida? ¿Por qué?
Innovación
Inventar. Cambiar. Impulsar
¿Por qué innovar? ¿Cómo vivo el “tener que innovar”?
Educación
Transformación. Descubrimiento de maravillas
¿Qué poder creo que tiene realmente mi labor educativa?
Reto
Obstáculo que salvar. Oportunidad de llegar a otro lugar que, se intuye, merece la pena.
¿Qué retos reales tengo por delante? ¿Los siento míos? ¿Cómo sentirlos míos? ¿Cómo los vivo, si no los siento míos?
¿Me hago, estas, u otras preguntas? ¿Tiene sentido hacérselas? ¿Tiene sentido dejar de hacérselas?
En la asignatura que imparto, una disertación filosófica consiste en desarrollar una argumentación acerca de una cuestión determinada para defender la propia opinión. No pretendo esto aquí. Pues ¿lograría apasionar, apasionarme, mediante una disertación? No. Hoy creo que el camino es otro.
Acaso la poesía, la historia, el testimonio… También la filosofía los contempla… Porque lo que nos conecta con la vida es filosofía. Y se trata aquí de conectarnos, con la vida, con nosotros mismos, entre nosotros, y con quienes nos «soportan», en los peores y en los mejores sentidos, cada día, clase a clase, pasillo a pasillo, tutoría a tutoría… A veces nos sufren, a veces nos entregan sus nudos, que tanto nos pueden costar comprender y desenredar, pero, que son soporte que nos sostiene, que nos mantiene en vilo, que nos da la vuelta cada día, y nos impulsa a recrear para dar nuevas opciones, encontrar esos tesoros en este eterno juego del escondite que es la educación que más nos vale jugar con pasión.

¿Por qué dice el poeta:
"...Pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo,
y quieres con desgana,
y te salvas ahora
y te llenas de calma,
y reservas del mundo solo un rincón tranquilo,
y dejas caer los párpados pesados como juicios,
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño,
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo,
y te quedas inmóvil al borde del camino,
y te salvas.
Entonces, no te quedes conmigo.”?
¿Por qué asegura Viktor Frankl, tras sobrevivir a un campo de concentración, que pasión no es lo que hace feliz, sino lo que da sentido? ¿Será la pasión más profunda aquella que no busca el bienestar sino la contribución?
¿Queremos y creemos en hacer con esa persona lo que la primavera hace con los cerezos, como Neruda? ¿Que el mundo necesita algo que solo yo puedo ofrecer? ¿Qué es más hermoso lo que hacemos cuando nos hacemos aliados?
¿Es posible dedicarse a EDUCAR sin pasión, sin intención, sin invención? Cada personita que tenemos delante es distinta del resto, y distinta de la que fue ayer. ¿Cómo pretender acompañar sus procesos, dinamismo puro, sin bailar un poquito, buscando acompasarnos?
Así entiendo EUCAR con pasión: aceptar retos, mantener activa la inventiva, conectar.



