Reseñas

«Laponia» reseña

Abr 9, 2026

La película «Laponia» está basada en la obra teatral homónima de Cristina Clemente y Marc Angelet, que se estrenó en enero de 2019. La historia comienza de forma sencilla, pero se va complicando a medida que pasan los minutos: Núria, casada y con una hija, lleva tiempo viviendo en el extranjero y acoge a su hermana Mónica, a su marido y a su hijo pequeño para pasar las Navidades. Este reencuentro tiene lugar en Laponia (en este caso, la parte noruega), donde vive Núria. En el aeropuerto, nada más aterrizar, la niña le cuenta a su primo que la figura de Papá Noel, ese hombre corpulento de barba blanca que llena la casa de regalos en Navidad y trae alegría el resto del año, no es más que un mito social y, por lo tanto, una mentira…

A raíz de este incidente, que a ciertas edades puede resultar verdaderamente dramático, se desencadena una crisis en la relación entre los adultos, junto con un ingenioso debate sobre los límites de la verdad y la mentira, los prejuicios, las convenciones… donde los choques culturales y los traumas familiares ocupan un lugar central, tal y como ocurriría si todos dejáramos de lado la censura que a menudo nos imponemos a nosotros mismos. ¿Quién no tiene algún asunto pendiente del pasado? ¿Quién no se muerde la lengua para mantener la paz? ¿Quién no prefiere vivir en una cierta mentira o autoengaño si eso le ayuda a sufrir un poco menos?

La película hace replantearnos lo que, como sociedad, hemos aceptado y que forma parte y construye un imaginario que no es solo religioso ni cultural… sino que dinamiza toda la vida social, económica y relacional… y que no se limita a Papá Noel, sino a diversas tradiciones que nos moldean de manera fundamental. Y también aquellas certezas en las que hemos basado nuestras vidas y que, por nada del mundo, querríamos tener que confesar en público.

Con la acertada dirección de David Serrano (El otro lado de la cama, Días de fútbol…), y una magnífica interpretación de sus protagonistas (Ángela Cervantes, Natalia Verbeke, Julián López y Vebjørn Enger), el guion consigue sorprendernos con algunos giros inesperados, y la película avanza a buen ritmo con una ambientación muy lograda en una preciosa casa de madera y cristal… pero, aun así, no acaba de enganchar y todo lo que plantea sobre la verdad y la falsedad acaba resultando un poco pesado. Del mismo modo, su intento de clasificarse como comedia se queda un poco corto, dejándola a medio camino entre un ingenioso debate filosófico y una trama más propia de una historia de enredos.

                                                                                                    Teresa Gomà i Ribas, rscj

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