Evangelio 15 de marzo con comentario de Ana Menéndez

Mar 12, 2026

RSCJ

Jn 9, 1.6-9. 13-17. 34-38 

Al pasar vio un hombre ciego de nacimiento. Entonces, escupió en el suelo, hizo barro con la saliva, se lo puso en los ojos y le dijo: 
   —Ve a lavarte en la alberca de Siloé –que significa enviado–. 
   Fue, se lavó y volvió con vista. 
  Los vecinos y los que antes lo habían visto pidiendo limosna comentaban: 
   —¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna? 
  Unos decían: 
   —Es él. 
   Otros decían: 
   —No es, sino que se le parece. 
   Él respondía: 
   —Soy yo. 

Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego –era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos–. 
  Los fariseos le preguntaron otra vez cómo había recobrado la vista. 
   Les respondió: 
   —Me aplicó barro a los ojos, me lavé, y ahora veo. 
  Algunos fariseos le dijeron: 
   —Ese hombre no viene de parte de Dios, porque no observa el sábado. 
   Otros decían: 
   —¿Cómo puede un pecador hacer tales señales? 
   Y estaban divididos. 
  Preguntaron de nuevo al ciego: 
   —Y tú, ¿qué dices del que te abrió los ojos? 
   Contestó: 
   —Que es profeta. 
 Le contestaron: 
   —Tú naciste lleno de pecado, ¿y quieres darnos lecciones? 
   Y lo expulsaron. 
  Oyó Jesús que lo habían expulsado y, cuando lo encontró, le dijo: 
   —¿Crees en el Hijo del Hombre? 
  Contestó: 
   —¿Quién es, Señor, para que crea en él? 
  Jesús le dijo: 
   —Lo has visto: es el que está hablando contigo. 
  Respondió: 
   —Creo, Señor. 
   Y se postró ante él. 

.