Reseñas

«La bola negra» reseña

Oct 9, 2026

En tiempos de incertidumbre, necesitamos personas que aporten una mirada positiva sobre la vida. Positiva que no significa ingenua, porque la esperanza a menudo se lleva dentro y de hecho, no haces nada por vivir en ese tono y, lo que es mejor, contagiarla. Si todos compartíamos nuestras razones para vivir y no para quejarnos de todo lo malo que nos pasa o las amenazas que rodean, quizás la vida sería un poco más placentera y el mundo, un poco mejor.

“La bola negra” es una película que contagia esta pasión por la vida. Sus directores, Javier Ambrossi y Javier Calvo tienen habitualmente ese estilo en sus producciones (“La llamada”, “Paquita Salas”…) porque seguramente viven con este color de fondo, y lo expresan en unas historias cargadas de dolor, de incomprensión… pero donde todos sus protagonistas luchan por dejar atrás el pesimismo y se empeñan por vivir.

La película va trenzando tres historias centradas en la homosexualidad de sus personajes. Tres relatos que se cruzan, con el nexo del poeta-talismán Federico García Lorca y su obra incompleta “La bola negra” y la obra dramática “La piedra oscura” de Alberto Conejero, y que nos llevan de manera continuada, adelante y atrás, en una sucesión de hechos que emocionan y conmocionan, en la búsqueda de sí mismo en la sociedad en la sociedad que les ha tocado vivir. Pero buscar la propia identidad es mucho más el ámbito sexual, y ésta es una lucha que puede extenderse a cualquier aspecto fundamental que se nos niega, simbolizada por la bola negra del rechazo que nos condena al aislamiento y el ostracismo.

Magnífica dirección, magníficos actores (Guitarricadelafuente – Álvaro Lafuente – , Miguel Bernardeau, Carlos González, Penélope Cruz…), soberbia fotografía, excelente música… un póquer de ases que han llevado esta película a numerosos premios, casi veinte minutos de aplausos en el Cannes, candidata por España a los Oscar…  y lo que todavía no sabemos y el tiempo desvelará.

Como en otros casos, sólo el futuro escribirá a ciencia cierta el alcance de esta inmensa obra visual, de sus historias, sus luchas y angustias, las aparentes derrotas… y del canto a la vida que se erige por encima de todo y del que deberíamos tomar buena nota. No sea que normalicemos todo lo conseguido y sin quererlo, damos pasos atrás en tolerancia y convivencia. Si se da este caso, la lucha y el sacrificio precedente serían en vano y nuestro futuro, desolador.

                                                                                                Teresa Gomà i Ribas, rscj

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