Guía de Oración JPIC
Al acercarse a Jerusalén, Jesús vio la ciudad delante de él y comenzó a llorar, diciendo: “¡Cómo quisiera que hoy
entendieras lo que conduce a la paz…!” (Lc 19, 41-42a)
Jesús se conmueve hasta las
lágrimas ante un mundo que puede
ignorar y rechazar su paz, pero al
que nada le impide seguir amando
perdidamente.
Toda vida quebrantada es también
la suya. Desarmado, no se defiende,
solo se entrega.
Está allí, en aquella cola de los que
cargan sus miedos y dolores, y los
de otros; y ahí también nos
encuentra a cada una para
continuar liberando nuestras
fuentes.
En su costado herido hallan refugio
los que nadie quiere, los ignorados,
los desechados… los malogradores
de vidas ajenas, aquellos que,
escandalizadas, rechazamos
también nosotras.
Su humanidad abre grietas en
fronteras inexpugnables, y es su
cuerpo violentado el que se ofrece
pacífico como lugar seguro para los
que no lo tienen en ninguna parte.
Las fracturas y aflicción de nuestro
mundo lo vulneran, y su único modo
posible de abrazarnos es que nos
acerquemos a tender nuestros brazos
a esos cuerpos lastimados que
misteriosamente nos curan y nos
llevan, migrantes todos, por las rutas
de una paz profunda y solidaria.
Y, entonces, basta un pequeño soplo,
unas migajas de esperanza caídas de
cualquier mesa, una comida y unas
heridas que se comparten, la claridad
de un beso… y aquello que nos dejan
al pasar los que, a tientas, aún siguen
buscándolo:
Una sencilla bondad.
Un amor siempre fresco
PUNTOS PARA LA REFLEXIÓN
- ¿Qué nos conmueve a nosotras de nuestro mundo y nos hace llorar?
- ¿Cómo intentar ser mujeres pacíficas y pacificadoras en lo cotidiano, en nuestras comunidades y ambientes, en los espacios de
misión? - ¿De qué necesito “ayunar” en esta cuaresma para transitar hacia
una no-violencia de miradas y de palabras?

CANCIÓN: PAZ PROFUNDA (LIBANA)
Paz profunda
de una ola que corre,
para ti.
Paz profunda
del aire que fluye, para ti.
Paz profunda
de la tierra silenciosa, para ti.
Paz profunda
de las estrellas brillantes, para ti.
Paz profunda
de la noche suave, para ti
la luna y las estrellas
derraman su luz sanadora sobre ti.
Paz profunda para ti
Orando juntos por nuestro mundo bendecido y roto



