Estuvimos en la iglesia del colegio del Sagrado Corazón, el grupo al completo, los ocho, nosotros, los niños y sus parejas, es un templo tranquilo, equilibrado, combina elegancia arquitectónica con sentimiento espiritual, una empresa especializada había montado un espectáculo de luz y sonido, inspirado en el GÉNESIS, el primer día la luz, el segundo el aire, el tercero la tierra y la vida vegetal, el cuarto los cuerpos celestes, el quinto animales de agua y aire, el sexto animales y hombres, último día descanso.

Luces, proyecciones y sonido inundaban paredes y techos, todo a medida de la iglesia, encajando a la perfección.

Entramos por una capilla lateral, en la puerta de acceso, junto con algún motivo religioso, un letrero nos recuerda que estamos en un lugar sagrado, la entrada a la iglesia me impresiona, a la derecha el altar y retablo, acotado con su verja que no se podía traspasar, todo el resto estaba repleto de instalaciones de sonido y proyectores de luz, en el suelo sillones bajos para tumbarse y ver el techo, atrás los bancos.

La gente, miraba y actuaba con bastante respeto; de mis hijos alguno recordaba el funeral de su abuela y alguna visita, para mí todo era especial, muy sentido, temía montaje irrespetuoso, pero no fue así, todo era adecuado; tumbado con alguna dificultad, mis hijos me tuvieron que ayudar en especial a levantarme, lo de la movilidad la tengo un tanto reducida.

Música adecuada y potente, mucha luz, las imágenes proyectadas, por el techo y altar, los ventanales adecuadísimos, la música entrando por el cuerpo, la emoción a raudales.

Por momentos me podía la emoción, recordaba el centenario, no tan lejano, la intervención de mi hermana, el funeral de tía María y me gustaba la proyección y la música; la gente salió contenta, pero para mí fue algo extraordinario.

Estoy un poco cansado de contarles viejas historias a mis hijos, que sepan quiénes somos y de dónde venimos; me tuvieron que aguantar un rato, no mucho, el internado de mis hermanas, el desbordamiento del rio, antes del encauzamiento; explicación sobre la docencia y el momento, la enseñanza laica, pero con respeto y contenido religioso; tuvieron la paciencia de escucharme; Mater, las medallas…

Mi hermana María Teresa fluía por todo el convento y por sus alrededores.

Así ha sido.