¿POR QUÉ SER ECOLOGICAS?
UN VALOR INSEPARABLE DE NUESTRA OPCIÓN POR LA JUSTICIA Y LOS MÁS DESFAVORECIDOS
En las últimas décadas del siglo XX fueron creciendo la conciencia y las prácticas que pretendían, a los ojos de la mayoría de los habitantes del mundo occidental desarrollado, una relación más respetuosa entre la naturaleza y los seres humanos. En sus primeros compases estas medidas (reciclar, ahorro de energías no renovables o limitadas, reutilizar,…) nos hicieron visualizar la posibilidad de un medio ambiente más habitable para nuestra generación y para las generaciones futuras. Algunas asociaciones, ONG, colectivos, individuos,… se/nos apuntamos a la práctica de estas medidas.
En los últimos 20 años ( con la globalización y el inicio del siglo XXI ) la conciencia ecológica también “se ha globalizado” , y lo ha hecho a un doble nivel. En una primera aproximación constatamos que ha aumentado el número de personas que sienten la necesidad de “ser más respetuosos con la naturaleza” y se/nos apuntamos (de un modo puntual o continuado ) a la realización de “prácticas ecológicas”, bastantes de ellas “sugeridas” por las administraciones locales; esta dimensión es buena, pero insuficiente para llegar a la verdadera raíz y dimensión de la cuestión. La segunda aproximación nos situa en las razones fundamentales del desarrollo sostenible ( frente al modelo económico, causa y consecuencia de la globalización, de desarrollo insostenible ) : es posible un modelo de desarrollo que asegure un reparto más equitativo y justo de la riqueza para nuestra generación y para las futuras.
Una frase de la película “ La Marcha ” ( años 90 ) formulaba uno de los grandes retos de la familia humana ( de nuestra aldea global ) : “Mi pregunta es ( lo decía alguien del “norte desarrollado” ) de si estamos dispuestos a disminuir nuestro nivel de vida ( no sinónimo de “calidad de vida” sino más bien de “consumismo descontrolado” ) para que otros vivan más dignamente... ” Este reto, también gran principio educador, debería ser un “ motor práctico” de nuestra opción por la justicia y los más desfavorecidos.
“Prácticas ecológicas” muy sencillas pueden ayudarnos a vivir desde el principio del consumo responsable ( el que puede globlalizar los “derechos humanos” y una “economía sostenible” ). Nuestras Constituciones, en el número 56, afirman : “… Aceptaremos con alegría reducir nuestras necesidades y vivr más modestamente para poder compartir” . La constancia en esas “prácticas” y su integración en nuestra vida cotidiana pueden ser un elemento importante que nos ayude a “reducir necesidades” que nos fundamentarán cada vez más en el “consumo responsable”, un de los pilares del modelo de desarrollo sostenible.
Desde y fundamentadas en esta visión estamos trabajando en una de las actividades que nos hemos propuesto para este curso : “Elaborar un material sencillo y práctico sobre formas de vida más solidaria y ecológica…”
Comisión JPIC : Fátima, Inma, Inmaculada y Pilar