La crisis económica en el alto Egipto es más dura que en España, ya que el sector turístico paraliza los puestos de trabajo en hoteles y tiendas de recuerdos. Las entradas en el canal de Suez han menguado, los precios aumentan y la gente vive preocupada de cómo llegar a final de mes. Te entristece ver los rostros de esa gente que, generalmente, suelen tener la expresión alegre.
En el dispensario, los recuerdos que más me han acompañado es haber sacado adelante a cuatro niñas que, por debilidad y falta de defensas, se les había gangrenado la quemadura y con una cura diaria las hemos salvado. Me da mucha alegría el equipo que tengo con el que curamos a la gente. Muchas veces nos dicen: “Sin vosotras ¿qué hubiéramos hecho?”
Otro hecho ha sido, al cumplir los 65 años, pensar en cierta retirada formando a jóvenes que vayan haciendo las curas en mi lugar. Una cura que recuerdo fue la de un joven de 40 años con una parálisis de medio cuerpo y todo llagado. Cómo este grupo de jóvenes aprendices lo curó, siguiendo mis instrucciones. La vida continúa,-pensé- y ¿por qué no mejor? Me viene a la memoria este párrafo del Capítulo que dice que los años nos hacen crecer en comprensión y compasión. Pienso que el relevo se hace cada día, paso a paso…
Reyes Callís
Comunidad de Samalout, Egipto