
Hace unos años se hablaba mucho de a quién educar...se planificaron los lugares de nuestras inserciones y se hicieron serias y valientes transformaciones. Fue un momento de la Sociedad del Sagrado Corazón y de Iglesia que valió la pena vivir. Todavía hay que estar con la mirada atenta a esa opción que nos hizo cambiar nuestros modos y nos cambió el corazón.
Hoy urge plantearnos nuevos retos, y es necesario reforzar y hasta transformar desde cada realidad nuestro sistema educativo. Quiero señalar y entresacar algo que me sugiere la lectura de un antiguo Sal Terrae “Una Iglesia que eduque para la justicia”.
Queremos APOSTAR POR UN SISTEMA EDUCATIVO:
* capaz de desarrollar valores propios de una sociedad democrática como son la participación, la solidaridad, la tolerancia, y el respeto.
* capaz de situar a la persona en la realidad actual del mundo, desde una perspectiva crítica.
* capaz de crear educadores que ayuden a los alumnos en sus procesos de búsqueda, siendo sus acompañantes en dichos procesos.
* capaz de inventar espacios que fomenten del desarrollo de la creatividad, del trabajo serio y sean generadores de la convivencia.
* que no excluya a nadie de los procesos educativos, ni por falta de medios ni por falta de capacidades.
* que someta los “saberes” a una revisión, y que ponga de manifiesto que es más importante “enseñar a aprender” que el contenido inabarcable de conocimientos, que por otro lado tampoco hay que descuidar.
* que analice las situación de los niños, adolescentes y jóvenes en nuestra sociedad, y que se pregunte por qué no existe motivación suficiente, por qué existe la violencia, por qué hay pocos referentes que les acompañen, por qué hay tantos hábitos de consumo...y tan pocos de esfuerzo en el trabajo.
* que responda con un proyecto que de sentido al hombre y la mujer del mundo de hoy, dando una nueva orientación al trabajo o a la falta de él, construyendo una sociedad que camine a una mayor igualdad y justicia.
Es necesario seguir promoviendo acciones concretas allí donde estamos...
“La educación encierra un tesoro...que intenta proporcionar las cartas náuticas de un mundo complejo en perpetua agitación...” Informe de Delors
“La sabiduría del educador debe ser como la del navegante, es una sabiduría que está hecha de información y sentimientos, de razón y de afectos, de inteligencia y emociones. La cartografía de la educación no suprime incertidumbres. Los navegantes como los educadores no tenemos el camino trillado, ni las rutas señaladas...pero nuestro saber hacer, si confiamos en la misión que tenemos, nos llevará a buen puerto”. X. García Roca
Año 2012, todo esto se debería renovar ante nuevas encrucijadas y vientos huracanados de todo tipo. Hoy urge pues la sabiduría del navegante.