- Dime, prisionero, ¿quién es el que te encarceló?
- Fue mi amo -dijo el prisionero-. Creí que podría superar a todos en riqueza y poder, y reuní en mi propio cuarto del tesoro, riquezas que eran del rey. Luego me eché a dormir en la cama de mi señor y, al despertar, hallé que era prisionero dentro de mi propio cuarto del tesoro.
- Prisionero, dime: ¿quién te puso esa cadena irrompible?
- Fui yo -dijo el prisionero-, quien forjó, muy cuidadosamente, esta cadena. Yo pensaba que mi poder invencible mantendría cautivo el mundo, mientras yo permanecería tranquilo en libertad. Fue así como, noche y día, forjé esta cadena con grandes fuegos y duros golpes crueles. Cuando, por fin, acabé la obra y los eslabones estaban completos e irrompibles, me encontré con que la cadena me había agarrado en su abrazo.
(Rabindranath Tagore)