ADORAR AL VERDADERO DIOS

 

El maestro preguntó al discípulo:

- ¿Por qué no adoras a los ídolos?

El discípulo respondió:

- Porque el fuego los quema.

- Entonces adora al fuego.

- En todo caso adoraría al agua, capaz de apagar al fuego.

- Adora entonces al agua.

- En todo caso adoraría las nubes, capaces de apagar el fuego.

- Adora las nubes.

- No, porque el viento es más fuerte que ellas.

- Entonces adora el viento que sopla.

- Si debiera adorar al viento, adoraría al hombre que tiene poder de soplar.

- Adora entonces al hombre.

- No, porque muere.

- Adora la muerte.

- Lo único digno de adorarse es el Dueño de la vida y de la muerte.

El maestro alabó la sabiduría del discípulo.

Anónimo judío