Un joven soñó que entraba en un comercio. El dependiente era un ángel.
- ¿Qué es lo que se vende aquí? - preguntó el joven.
- Todo lo que desee - respondió el ángel.
- Quiero el fin de todas las guerras del mundo, más justicia para los explotados, tolerancia y generosidad para los extranjeros, trabajo para los parados y...
-Lo siento - le interrumpió el ángel -. Usted no me ha entendido. Aquí no vendemos frutos, sino sólo semillas.
Bruno Ferrero.