Nuestra espiritualidad tiene algo importante que decir”

Escondido centro

ORDINARIO APETITO

ZAQUEO UN ICONO DE ADVIENTO

TÍS TÍ ARE

Espionaje masivo

Mudanzas y traslados

A vueltas con el cuidado

CARTA A FRANCISCO, OBISPO DE ROMA

MES DE LOS ADULTOS MAYORES

Genéricos

Adviento
2012

Huevos de avestruz

El miedo de la Iglesia a la simplicidad. Es una forma de desnudez

Caminando por el desierto con el pueblo de Israel

Caminar hacia la Tierra prometida, con Abraham, Sara

REGLAS DE DISCERNIMIENTO

MUJERES EN EL SEPULCRO:
UNA HISTORIA QUE ES NUESTRA

Caminando con María de Nazaret, la viajera

Bienestares

Caminando con las mujeres en la pascua

Viaje al interior del corazón, con la Samaritana

LA MIRADA DE ISABEL
"Contar a Jesús"  Ed. CCS

GRANEROS Y PESEBRES.
ALANDAR Diciembre 2011

HILVANES Y PESPUNTES.
Cuando la Biblia y la vida se tejen juntas. Colección feadulta.com, nº 7

Mochilas (JMJ)
ublicado en Vida Nueva nº2766

Caballos, perros, burros y otros animales
ublicado en alandar nº279, Junio 2011

SECRETAS PALABRAS DE VIDA
QUEREB - Publicado en bitacora deperegrinos.net

Experiencia vaquera
Publicado en la Revista Vida Nueva, Abril 2011

SECRETAS PALABRAS DE VIDA
MENUJAH - Publicado en bitacora deperegrinos.net

SECRETAS PALABRAS DE VIDA
Resultados - Publicado en bitacora deperegrinos.net

Pila de años
Publicado en la Revista Vida Nueva, Dic 2011

Dopajes
Publicado en la Revista Vida Nueva, Dic 2010

Cuaresma
2011

Cuaderno de vida
Publicado en la Revista Al Andar, Febrero 2011

El Decendente
Publicado en la Revista Al Andar, Dic 2010

Huevos de avestruz
Publicado en la Revista Vida Nueva - " Si encuentra en su entorno un huevo de avestruz, ...que se deshaga de él cuanto antes, "

Secretos de belleza
"en la escena de Marcos de la mujer que ungió a Jesús (Mc 14, 3-10) "

La hendidura de la roca
"Libro de D. Aleixande sobre el Cantar de los Cantares "

Palabras para vivir .
"El hijo a quien le fué revelada su verdadera identidad"

Decían de Jesús .
"Sabía afrontar la crisis ."

 

“Nuestra espiritualidad

tiene algo importante que decir”



Por supuesto, pienso, pero a la vez me digo:

“-¡Ay madre! ¿Cómo le cuento a alguien lo que hicimos en el Capítulo de manera que entienda que lo que hicimos allí tiene que ver con nuestra espiritualidad?”

Me imagino a mí misma contándoselo a una interlocutora laica joven:

“Mira, las RSCJ somos aún un grupo numeroso que necesita organizarse, y más ahora que somos menos y nos unimos dos grandes grupos que llamamos “provincias”.

Nos pusimos a ello durante 5 días en verano y nos hemos quedado contentas, no sólo del resultado: ha sido una experiencia bonita de escucharnos, abrirnos a opiniones distintas, aprender a ceder y a ser flexibles.

Nos hemos “rozado” más, hemos trabajado y celebrado, nos hemos cansado y reído juntas y, además de los “papeles” redactados (un nuevo proyecto de gobierno), hemos vuelto con más cariño de unas hacia otras en el corazón y con la convicción de que, a la hora de comunicar el Evangelio a otros, “somos mucho más que dos…”

 

 


Publicado en Sal terrae, 2014, 160 págs. 10 €

 

Escondido centro



El deseo de escribir lo que sigue nació la víspera de Pentecostés de 1967 (¡que ya son años!), unos meses antes de matricularme en la Universidad Complutense de Madrid. Para prepararnos a la fiesta de Pentecostés vino a dar un retiro a mi comunidad el marianista Alfredo Colorado y comentó el texto de Gálatas 5 sobre los frutos del Espíritu. Cuarenta y pico años después, aún conservo la impresión que me produjo escuchar por primera vez las palabras griegas que estaban detrás de lo que yo sabía desde niña por el catecismo. Según el del P. Ripalda, los frutos del Espíritu eran doce: caridad, gozo espiritual , paz, paciencia, benignidad , bondad, longanimidad, mansedumbre, fe, modestia, continencia y castidad . Ojo a los que van en cursiva, porque lo que descubrí fue que no salían las cuentas: Pablo habla solo de nueve y, además, no dice «frutos», sino «fruto», en singular, invitando a leer así: El fruto del Espíritu es el amor, es decir, alegría, paz, magnanimidad, esplendidez, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí. Obsérvense las añadiduras: alarmado quizá por la ausencia de alusiones al sexto mandamiento en la lista, el P. Ripalda (Dios lo tenga en su gloria) añadió de propina y por su cuenta la modestia, la continencia y la castidad y precisó que el gozo debía ser espiritual, que empiezas a ponerte contento y vete a saber dónde acabas...

A partir de ese momento, se me dispararon las preguntas y los deseos: ¿por qué nos han traducido tantas veces mal esos términos, que en su origen significaban otra cosa? ¿Pasará lo mismo con otros textos bíblicos? (Y algo me decía que sí...). ¡Qué maravilla debe de ser leerlos en la lengua en que se escribieron y no tener que depender de traducciones, que no siempre aciertan con el sentido de las palabras! Por ejemplo, ser «benigno» o «longánimo» difícilmente puede apetecerle hoy a nadie; pero resulta que la palabra makrothymía sería algo así como tener un corazón generoso y magnánimo, todo lo contrario de quisquilloso, rígido o estrecho. Y lo que en el catecismo aparece como «benignidad» era el término chrestótes , que calificaba en Atenas la esplendidez de los ciudadanos que colaboraban gratuitamente con los gastos de la armada. El último de la lista, dominio de sí (y no «castidad») resulta de lo más actual en la vida cotidiana a la hora de aguantar estoicamente los contratiempos diarios, desde los atascos de circulación hasta la cuñada insufrible o la incompetencia del jefe.

Estos pensamientos me influyeron a la hora de elegir carrera, y cuando vi en la lista «Filología Bíblica Trilingüe», de reciente creación, no lo dudé. Al pedir el impreso de matrícula, intuí oscuramente que algo muy bueno iba a llegar a mi vida a través de aquello: las tasas que pagaba no eran nada en comparación con el regalo de poder acceder a las palabras de vida que iban a iluminar mi camino.

Es la pequeña luz de algunas de esas palabras lo que quiero ofrecer aquí, con el deseo de que sirvan para iluminar también las vidas de quien las lea y esté dispuesto a detenerse en ellas y saborearlas. No son las más «graves» ni las más «rotundamente bíblicas» (amor, vida, alianza, verdad, gracia...). Sobre estas hay ya mucho escrito, y el camino que conduce hacia ellas es un camino real, bien conocido y señalizado. Las que iré proponiendo aquí son vereditas más sombreadas y menos transitadas que no dan muchas facilidades para darse a conocer, les gusta pasar inadvertidas y aguantan traducciones banales y planas que no despiertan preguntas ni suelen invitar a más búsquedas.

Mientras, ellas están ahí, silenciosas y ocultas, escondidas como un bajorrelieve románico cubierto de una capa de yeso que las hace invisibles, esperando a que llegue alguien que se atreva a buscar debajo, las acaricie, les haga preguntas y les pida permiso para tomarlas y albergarlas en el propio corazón. Y las pasee luego por toda la Biblia , para ver si se encuentran con sus hermanas gemelas que andaban perdidas por otras páginas, y se alegre al verlas encontrarse, reconocerse, abrazarse y contarse cómo y por qué han ido a parar al lugar en el que están.

El titulo me lo ha dado Maria Zambrano en una página de su libro Claros del bosque . Al leerlo pensé que es eso precisamente lo que posee cada palabra: un escondido centro al que hay que intentar descender para que nos revele su secreto. Y eso que yo no sabía algo que me ha recordado Víctor Herrero, un amigo biblista y poeta: que, según la Poética de Aristóteles, cada palabra tiene una dynamis que nos aguarda, silenciosa, para revelarnos algo.

He elegido doce palabras hebreas y trece griegas con criterios un poco erráticos, pero siguiendo la recomendación de Qohelet: «Disfruta y déjate llevar por el corazón» (Ecl 11,9). Los otros textos de diferentes procedencias pretenden ser palabras de otros viajeros que han recorrido itinerarios parecidos antes que nosotros.

 

1. El interior

2. Descanso

3. Unirse

4. Propiedad peculiar

5. Uno

6. Complacencia

7. Tienda

8. Callar

9. Estéril

10. A favor nuestro

11. Memorial

12. Reír

13. Tiempo favorable

14 / 15. Pensamientos / Preocupaciones

16 / 17. Hacer caminar debajo / Preceder

18. Documento manuscrito

19. Compañero

20. El que se opone

21. De arriba, de nuevo

22. Autoridad

23. El que habla

24. Niño, muchacho

25. Bebedor de vino

 

Según la bella parábola de un sufí persa, en el mes de nisán las ostras suben de las profundidades del Mar de Omán y se posan con la boca abierta en la superficie. El vapor se eleva del mar y cae como lluvia por mandato de Dios y algunas gotas entran entonces en las conchas abiertas y estas se cierran, bajan a las profundidades del mar con su corazón lleno y cada gota de lluvia se convertirá en una perla.

Algo así ocurre con las palabras bíblicas: encierran un secreto y precioso centro que solo se revela a quien, empujado por el deseo, está dispuesto a emprender un viaje de descenso para bajar a su encuentro. Como en la fonte de Juan de la Cruz , ese centro está escondido y quien quiera descubrirlo tendrá que llevar en las alforjas de su viaje lo mejor de sus cinco sentidos para contemplarlas, escucharlas, saborearlas, tocarlas y percibir su aroma.