“AMA EL TIEMPO DE LOS INTENTOS…”
AQUÍ TODOS LO ESTAMOS INTENTANDO
Moroto, 5 Noviembre de 2011
Mª Eugenia Herrera, rscj
De Nuevo me pongo en disposición de estar y compartir un rato con todas vosotras. Esta vez quiero compartir un encuentro muy simple que tuvimos con nuestros niños y con sus padres o guardianes (como les llaman aquí a los que se hacen cargo de los niños huérfanos).
Creo que la última vez os compartí que estamos trabajando con los niños de nuestros enfermos de sida, entre ellos algunos HIV positivos y otros huérfanos. Tenemos actividades los sábados y durante las vacaciones, además a algunos (35 en total) les estamos pagando la escuela.
Después del Segundo trimestre de la escuela, los niños nos trajeron las calificaciones y de verdad era como para salir corriendo, no sabíamos que hacer, en general muy pero muy malas notas… que hacemos, nos preguntábamos, es evidente que pagar la escuela es un mínimo que les estamos ofreciendo, pero los niños no tienen mucha motivación.
Al traer las calificaciones, los niños venían cabizbajos y en silencio… les preguntaba, que podemos hacer? Como podrías mejorar o que te ayudaría? silencio. Quieres realmente estudiar e ir a la escuela, un SI grande por respuesta, entonces que te podría ayudar? Las respuestas fueron, Sister yo no tengo uniforme, o no tengo jabón para lavar el uniforme, o en la escuela no hay comida o mi madre estaba enferma, etc.
Somos conscientes de que estamos hablando de niños en condiciones de supervivencia, con muy mal ambiente en la casa, sus padres o madres están enfermos y en muchos casos son los niños quienes cuidan de ellos, extrema pobreza, etc. son niños que crecen por la “gracia de Dios”, solos, a su aire, sin disciplina o a golpes, sin seguimiento ni referentes, con responsabilidades en la casa, cuidando al hermanito pequeño, cargando agua, etc. Y los más rebeldes en la calle sobreviviendo, mendigando o uniéndose a otros en sus travesuras.
Al principio cuando les ofreces ir a la escuela, todos nos alegramos (padres, niños y nosotras) y con gran ilusión los mandamos a la escuela, con sus cuadernos y uniforme a los que podemos pagarle, pero el entusiasmo nos dura poco. Normalmente les hacemos seguimiento en las escuelas porque sabemos que son niños difíciles o con problemas. No voy a entrar mucho en el tema de los profesores que también hay mucho por decir, pues los maestro están muy mal pagados, por lo tanto la motivación y seguimiento a los crios es muy justito, pero tengo que decir que cuando ven que detrás de un niño estamos nosotras, intentan seguirlos mas de cerca y al menos los niños se benefician y sabes que podemos contar con ellos.

Después de hablar con cada uno, fuimos a las escuelas a hablar con los maestros sobre las notas. La explicación que nos dan es que hay mucho ausentismo, no son constantes , muchos están muy dispersos y con gran dificultad de concentrase o prestar atención por largo rato, y que además los padres no muestran interés.
A partir de ahí nos preguntamos, ¿qué podemos hacer? Fue entonces cuando decidimos convocar a todos, padres y niños juntos; fue un encuentro muy entrañable, no se si veremos resultados pero creo que nos conmovió a todos, niños y adultos.
Vinieron todos, y después de presentarnos cada uno, mayores y niños, les hicimos unas preguntas a responder personalmente:
- ¿Por qué envías tú ( padre/madre) al niño/a a la escuela? ¿ Por qué es importante para ti?
- ¿Y tú (niño/a) para que vas a la escuela? ¿Por qué es importante para ti?
- Empezaron a responder desde sus sueños y deseos de futuro, desde los mas mayores hasta los mas pequeños: yo quiero ser Ekapolon (líder), político, fue la respuesta de dos niños de 7 años, huérfanos; yo quiero ser doctor, enfermera, sister (como no!) continuaron respondieron los niños y los padres mas o menos en la misma línea, pero sobre todo expresaban el deseo de que ellos fueran su apoyo en el futuro.
Después de ese momento, que de verdad fue entrañable y lo disfrutamos, les compartimos nuestra preocupación por las malas notas, el ausentismo en la escuela. Les hicimos memoria de la alegría con que todos acogemos la decisión de ir a la escuela y reafirmamos sus deseos de un futuro mejor, incluso que el de sus padres. Y les invitamos a reflexionar la causa, ¿Qué es lo que está pasando? Escuchamos a todos, mayores y niños. Muchos de los padres no tenían ni idea ni del ausentismo ni de las notas de los niños, muchos de ellos no saben ni leer ni escribir. Les ayudamos a interpretar o entender las calificaciones de forma sencilla, con las notas de sus niños en sus manos. Aprovechamos para felicitar a una niña, Sofía, de 7 años, HIV positiva, que había estado muy enferma durante ese trimestre y sin embargo había sacado muy buenas notas y las mejores de este todos los niños que acompañamos y se las enseñamos a todos. Fue un momento bueno “pa la chiquilla”, la cual ha estado muy estigmatizada desde su casa por la enfermedad.
La ultima pregunta que reflexionamos juntos fue: QUE PODEMOS HACER TODOS (padres, niños y nosotras incluidas) para ayudarles a mejorar en sus estudios? Cada uno de nosotros expresamos y nos comprometimos con cosas muy sencillas. Por ejemplo, los padres se comprometieron a ayudar a los niños cada mañana para ir a la escuela, a lavar el uniforme o estar seguro de que lo lavan al menos los fines de semana, y algunos incluso se comprometieron a preguntar a los crios cada día que hicieron y mirar sus cuadernos. Los niños se comprometieron a ir a ala escuela cada día, hacer las tareas y a compartir los dificultades con los profesores, padres o con nosotros si hace falta.
Nos comprometimos a encontrarnos de nuevo al final del trimestre para evaluar como ha ido y si las calificaciones mejoran, al menos un poco, continuaremos pagando la escuela si no, entenderemos que ni el niño ni los padres están verdaderamente motivados en los estudios y en ese caso veremos que hacer, lo hablaremos con cada uno.
No sabemos cual será el resultado, pero queremos seguir apostando por estos crios que aparentemente no prometen nada, nos negamos a conformarnos o a creer que ellos no dan más de sí. Para nosotras esta claro que estos niños lo que necesitan es MAS ATENCION, MAS CARIÑO Y SEGUIMIENTO DE CERCA.
Terminamos el encuentro todos, padres, niños y nosotras con alegría y con nueva esperanza en nuestros corazones, fue como un encuentro de familia en el que nuestro único centro eran los niños. Agradecimos a Dios esta experiencia y confiamos El nos siga ayudando sin descanso en esta tarea que El mismo nos ha puesto.
Bueno hasta el próximo intento, Con cariño.