María Mazuecos, rscj

EL TELÉFONO DE LA ESPERANZA

Este año 2011 el Teléfono de la Esperanza de Granada ha vuelto a reunir en torno a una gran mesa a numerosos voluntarios, familiares y amigos del “teléfono”. Ha sido el domingo 13 de marzo.

Nuestra Presidenta, agradeció la asistencia a esta comida y la colaboración durante estos veinte y un años a todos los colaboradores. Nos animó a seguir en esta necesaria labor de escucha y apoyo a tantas personas necesitadas de una voz amiga en momentos difíciles, así como el fomentar el crecimiento y la vivencia de unas relaciones sanas participando en los cursos y talleres del “teléfono”, una magnífica forma de fomentar la salud emocional de todos y ayudar a crecer como personas.

Esta ONG. fue fundada en Sevilla hace 40 años por un Hermano de San Juan de Dios, Serafín Madrid que murió joven en un accidente de coche y desde entonces el Director General es uno de sus hermanos, Jesús, de la Orden de los Capuchinos. En estos 40 años se han abierto 25 Sedes en España, 11 en América del Sur y 3 en Europa. Es un Teléfono de Urgencia por lo que funcionan las 24 horas del día y los 365 días del año. Se actúa en cualquier crisis humana, especialmente en los relativos a la soledad e incomunicación, depresión, suicidio, conflictos de pareja y familiares, conductas adictivas, trastornos psíquicos, indefensión y exclusión social.

Cada año en la “Comida de la Amistad ” se le hace entrega a algunos voluntarios de una placa agradeciéndoles la labor realizada. Este año hemos recibido ese reconocimiento una voluntaria que, tras 20 años de cooperación, se retira y dos religiosas, una Cruzada de la Iglesia y otra del Sagrado Corazón, mayores de 80 años, por nuestra entrega altruista en esta etapa más madura de nuestra vida.

Personalmente me siento muy feliz, contenta y agradecida por la confianza que los llamantes depositan en mí, por estar todavía útil, porque recibo mucho más que entrego.

Y doy un GRACIAS bien grande a mi Congregación, Sociedad del Sagrado Corazón que me acompaña en esta misión y al Señor Jesús que me sostiene y me ilusiona.