Verano en Oxford

Mª Carmen Soler, rscj

NO FEAR MORE… (NO TEMAS MÁS…)

Durante el mes de julio estuve en Oxford para aprender inglés, volví al mismo lugar donde empecé a aprender esta lengua el curso pasado: la misma comunidad, la misma escuela, la misma ciudad. La adaptación fue fácil y rápida, pronto me sentí en casa, participando de la vida comunitaria, cocinando, preparando oraciones y descansando los fines de semana.

Llevaba años en España estudiando inglés, pero cuando realmente se aprende es estando allí, conocía la gramática y muy poco vocabulario, el año pasado tomé contacto con la pronunciación real que es muy necesaria para hacernos entender. Este año fui a clase todo el día y procuré no hablar español, esto era muy difícil porque la ciudad y mi propia clase estaba “colonizada” por los españoles, parecía que todos nos habíamos puesto de acuerdo para ir allí, una hermana de la comunidad decía que “la armada española” había vuelto y un poco de razón ya tenía, donde estamos los españoles se nota para bien y para mal. Tenemos una cultura grupal y solidaria y esto hace mucho ruido, y no siempre es bien visto ni bien recibido. Yo no me involucré en ningún grupo, fui por libre, pero mantuve buenas relaciones con todos, sin pasarme porque yo no podía permitirme hablar mucho español, estando en puertas de la probación. Creo que aproveché el tiempo, entiendo bastante y me defiendo hablando, aunque despacio.

Disfrute de la soledad y del silencio. A la vuelta de clase, los días que no llovía, pasaba por el parque de la universidad que está al lado de nuestra comunidad y me sentaba en un banco o apoyada en el tronco de un inmenso árbol sobre el césped, donde me serenaba y traía a la memoria el día, el curso, estos años… y también pensaba en el futuro: la asamblea, Padua, la probación, la experiencia… hacía el ejercicio de confiarle a Él todo: mi pasado, mi presente y mi futuro. Y poco a poco iba sintiendo el sosiego y la paz que el Señor me daba.

Allí es costumbre donar bancos para sentarse en los parques en memoria de las personas que han muerto, un día copié el principio de un poema de una obra de Shakespeare titulada Cymbeline que estaba escrita en la placa de un banco donde varias veces me había sentado, era inglés antiguo y no lo entendí todo, sí entendí “No temas más”. Después averigüé su significado completo y descubrí que se trataba de un poema funerario. Sentí que este poema llegaba a mí en el momento oportuno.

Sus palabras me posibilitaron agradecer la vida y la labor cumplida de las personas que nos han precedido y al mismo tiempo sentí que estoy cumpliendo mi labor en este mundo, durante este tiempo ensanchando la tienda como dice Isaías y conociendo a la Sociedad en su dimensión internacional, ¡todo un reto para una chica de barrio! Por eso, me da paz y sosiego poner en manos del Señor este curso en Roma y en Chile, segura de su compañía y de la vuestra, que de diferentes formas voy sintiendo.

Os regalo el principio de este poema, deseo os dé la paz que a mí me dio.

“Fear no more the heat o' the sun;
Nor the furious winter's rages,
Thou thy worldly task hast done,
Home art gone,…”
Cymbeline, W. Shakespeare

  “No temas más al sol abrasador,
ni a las violentas furias del invierno.
Has cumplido tu labor en este mundo,
ya estás en casa,…”
Cymbeline, W. Shaskespeare