KARAMOJA (Uganda) Mª Eugenia Herrera , rscj
Moroto, 10 Enero de 2010
Mi muy estimadas Hermanas,
¿Qué tal habéis celebrado la Navidad y el inicio del año nuevo? No sobra deciros que os he recordado un montón, aunque igual que allí, la vida nos coge mucho y a penas he tenido tiempo de añoraros.
De nuevo quiero pasar un rato con vosotras y compartir un poco desde este rincón del mundo, nuestro querido Moroto- Karamoja. Esta vez voy a contaros mi experiencia desde la misión.
Este año estaremos en la Comunidad de nuevo tres, Paulina, Margie (canadiense) y yo. Paulina muy inserta en la pastoral de la Parroquia , y en el trabajo con las mujeres en los poblados, Margie que tiene actividades con los presos y yo que continúo con los enfermos de sida.
Os conté cuando estuve allí, que trabajo con enfermos de sida. Hace dos años elegimos 18 voluntarios de los que están mejor –entre los mismos enfermos de sida, - y desde entonces les vamos formando para que adquieran herramientas en “counseling,” Soporte comunitario, y todo lo que concierne a HIV/AIDS. Eso nos ha posibilitado tener un buen grupo de gente trabajando con nosotros, con gran sentido de solidaridad y dignidad.
Con ellos nos organizamos para hacer seguimiento -a 200 enfermos de Sida, aunque en el Hospital hay registrados mas de 500- en un programa que llamamos “Home Based Care” desde el que hacemos visitas a domicilio, tratamos seguir de cerca todo el tema de la medicina, infecciones oportunistas, alcohol, alimentación, etc. toda la problemática socio-económica tan tremenda que vivimos. Les seguimos también cuando están ingresados en el hospital.
Hasta ahora, nos hemos concentrado solo en el seguimiento de los enfermos y/o afectados por el sida, que no es poco. Pero cada vez hemos ido viendo mas claro que no es suficiente trabajar sólo con las personas infectadas o afectadas; son muy muy frágiles, no solo por la enfermedad sino también por las circunstancias en las que viven y en la que quedan después de detectar la enfermedad: la alimentación es pobre, no tienen muchas posibilidades de trabajo ni fuerza suficiente para las pocas demandas de trabajo que hay como sacar agua de los pozos, cortar, recoger y vender leña, picar piedras, etc. Y para postre el problema del alcoholismo que es cada vez mas serio, no solo para los enfermos de sida. Aquí se consume una cerveza local, lo hacen según ellos, porque no tienen nada más que comer y eso les llena el estomago. Total que desde que volví, para mi ha sido muy fuerte encontrarme de nuevo con muchos enfermos completamente abandonados por la familia y la comunidad en el hospital o en sus “casas”, lo que expresa también que el estigma continúa siendo fuerte y nosotros no damos a basto a nivel de recursos humanos, ni materiales para atenderles como deberíamos. Muchas veces descubres que la persona tiene familia cuando ha fallecido, y eso que se les visita cada semana en sus casas.
Por todo ello vemos la necesidad de trabajar con las “Comunidades” y las familias, ellos necesitan el apoyo de las familias y de las comunidades/barrios donde viven y nosotros también. El tratamiento que reciben es muy fuerte y si no va acompañado de apoyo moral y material-alimenticio, es imposible.
Os explico todo esto para deciros que este año en nuestras actividades, a parte de continuar con el seguimiento personal, vamos a dedicar gran parte de nuestro esfuerzo a la sensibilización, empezando por los líderes de las comunidades y siguiendo por cada uno de los barrios o suburbios. Ya lo hemos preparado con los voluntarios y personal del hospital, enfermeras y Counsellers, que hemos conseguido involucrar en este voluntariado. Este sábado próximo empezamos el encuentro con los líderes de las comunidades y continuaremos con las comunidades.
Aprovecharemos también para captar voluntarios jóvenes, aunque no sean enfermos de sida, para formarles en la misma línea y tener más colaboradores en cada lugar. Hasta ahora los voluntarios solo son enfermos de Sida porque ¿ quien mejor que ellos, puede entender la situación y puede dar testimonio de que es posible vivir positivamente y con dignidad a pesar de la enfermedad?. Y la verdad es que la experiencia ha sido buena, pero ahora para ir contra el estigma y recibir apoyo de la comunidad vamos ampliar el círculo.
Todo esto dicho así, resulta ¨coherente¨ y de sentido común, pero hermanas, es un proceso muy, muy lento, con altos y bajos, con logros y retrocesos; como nuestros voluntarios también son enfermos, tienen sus recaídas, a parte de que la pobreza extrema juega un papel importante. Pero la verdad es que cuando soy yo la que estoy baja de ánimos, sin saber mucho por donde tirar, son ellos quienes me remontan, son ellos quienes me recuerdan que “ la mano del Señor se ha posado en este monte” (Is 25, 10), son ellos los que me hacen memoria de que el Señor esta con nosotros y me relatan los signos de vida, es con ellos con quienes estoy aprendiendo a confiar, a esperar contra toda esperanza. Muchas veces me siento pobre, me faltan más herramientas para trabajar, pero también constato que lo que más me reclaman es humanidad, corazón abierto y paciente, humildad para caminar con ellos como una mas, sin prisas, calidad de presencia y testimonio de esperanza y eso no es poco… ya me veis suplicando al Señor que me conceda sentir con su corazón…
Os comparto esta foto, no se si la podréis ver bien, pues me expresa y recuerda lo que le oí a un sacerdote: “ los únicos que no pueden entrar a la cueva de Belén son los que no pueden agachar la cabeza ”. Os digo hermanas que aquí eso es un ejercicio constante, especialmente para la gente que es cabezona como yo. Si no dejo caer sueños, objetivos, planes, deseos, etc. imposible entrar en la cueva de Belén.

Esta es la típica entrada a los poblados .
Y con esto os dejo, pues me he extendido mucho. Un abrazo fuerte y lo dicho cuento con vosotras y vuestra oración.
Os quiere
Ma. Eugenia Herrera (Itae in Karamoja)