
Sobre el terremoto en Haiti
Matilde Maria Moreno rscj
Puerto Príncipe, junio 2010
Querida gente amiga:
Pues sí. Ya han pasado cinco meses y todo, a simple vista, sigue peor. Se ven lentos avances en la tarea de desescombrar aunque, en la mayoría de los casos, se está haciendo a fuerza de mazos, palas y manos. A este paso durará años. Se ven poquísimas excavadoras mecánicas y es que su alquiler tiene unos precios prohibitivos. Hay quien se está haciendo muy rico con esta tragedia. Cada vez que desescombra un edificio el duelo recomienza para las familias que encuentran lo que queda de los cadáveres de sus seres queridos.
El país necesita mucha ayuda pero, al mismo tiempo, fuera de las ONGs, es difícil hacerlo. Yo, afortunadamente, he encontrado la posibilidad de hacerlo, creo que por lago tiempo, en la Célula de Ayuda Psico-Social que la Conferencia Haitiana de Religiosos ha formado. Formo equipo con el P. Michel, provincial de la Congregación de la Santa Cruz, que es doctor en psicología y que dirige la Célula con enorme dinamismo y eficacia. Él se encarga de adiestrar a la gente en el estudio de casos y patologías. La otra persona del grupo es la Hna. Marie Pierre, psicóloga y también de la Santa Cruz que se encarga de la terapia de grupos y, por último, yo que me encargo de presentar qué es un terremoto y por qué se produce (el conocer el por qué y el cómo de algo es lo que quita más ansiedad). Trabajo también toda la parte del duelo para que cada uno sepa dónde está y descubra qué camino le queda por recorrer. También doy pistas para que puedan descubrir en qué estado se encuentran los niños-as y cómo deben tratarlos ellos y sus familias para ayudarles a mejorar. Además dedico mucho tiempo a ejercicios de terapia utilizando el cuerpo para que puedan ellos mismos mejorarse y después ayudar al alumnado. Nuestro trabajo se está centrando en el profesorado de diversos colegios, universidades y jóvenes voluntarios de la Pastoral Universitaria que trabajan luego como multiplicadores. Tenemos mucho más trabajo del que podemos atender.
Otra buena noticia es que hemos encontrado una casa para alquilar. Es de una señora haitiana que vive en Estados Unidos y que después del terremoto necesita alquilarla para, con ese dinero poder rehacer el muro que la rodea y que se cayó con el terremoto. Después nos queda a nosotras pintarla y adecentarla porque está con muy mal aspecto y ¡ya está bien de ver escombros y desastres por todas partes!
Lo de la casa ha sido muy importante porque así podremos retomar todas nuestras actividades con las chicas que camina con nosotras, recibir a rscj o colaboradoras-es que quieran venir y seguir buscando una plataforma apostólica en Puerto Príncipe.
En los periódicos aparecen todos los días maravillosas promesas del gobierno sobre la reconstrucción del país. Noticias que nadie cree y que dicen va a costar muchos millardos de dólares americanos. Mientras tanto la gente sigue viviendo bajo tiendas de campaña, en el mejor de los casos, y sin espera de mejora. La temporada de lluvias ya ha comenzado. Se esperan varios ciclones violentos para este año. Si ya son cenagales los campos de refugiados ¿a dónde podremos llegar?
La vida en los campos está haciendo subir a cifras nunca vistas las violaciones, prostitución, contagios de sida, robos y la dependencia, que ya era muy fuerte en el país.
Además Haití ha recibido la oferta de una manzana envenenada de manos de la Monsanto y el gobierno la ha aceptado tan contento. La Monsanto ha “donado” toneladas de sus semillas híbridas que necesitan para crecer de sus herbicidas y pesticidas y además, no se puede guardar una parte de la cosecha para volver a sembrar con lo cual la dependencia de la Monsanto se perpetúa. Os mando un enlace de internet donde podréis informaros de todo esto y conocer las movilizaciones que se han empezado a dar. http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?boletim=1&cod=48359&lang=ES
La presencia de las ONGs, más de 800, está siendo positiva en algunos casos pero muy dudosa en otros. Se están produciendo casos como los siguientes: médicos haitianos que se plantean el dejar el país porque al haber tanta asistencia médica gratuita, han perdido su clientela; colegios y empresas privadas que tienen graves problemas para funcionar porque su profesorado o personal más preparado se ha ido a trabajar con las ONGs que pagan mucho mejor y en dólares americanos; comerciantes que no tienen compradores porque hay multitud de cosas que la población recibe gratis. Es una pescadilla que se muerde la cola porque la ayuda es necesaria pero no puede seguir destruyendo la precaria economía del país.
El 1 de junio asistí a la conmemoración del 4º aniversario de la fundación de Fe y Alegría en Haití. Es esperanzador ver el giro que ha tomado. Yo seguiré colaborando en la formación del profesorado.
Hoy empiezo a trabajar en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Católica (UNDH) dando clases de español. ¡Dar clases me encanta! Es una verdadera terapia para mí.
Necesitamos gente para las comunidades de Puerto Príncipe y la de Verrettes. Misiones muy diferentes. Hay para todos los gustos. ¿Alguien se anima? Sólo podemos decirles que las que estamos aquí no tenemos tiempo de aburrirnos, convivimos con un pueblo que nos enseña a diario a apostar por la vida y el campo es tan amplio que es difícil no encontrar algo interesante para hacer ni algo bonito para aprender y compartir.
No puedo terminar sin agradecer a Dolores Alexandre la magnífica reflexión sobre el “pozear” que ha colgado en la web. En estas tierras es importante poder beber y respirar hondura.
También mi agradecimiento a Kathy por su carta del Sdo. Corazón que me llegó ayer. ¡Muy buena!
No me olvido de tantos colegios, comunidades, parroquias y gente amiga que envía fondos para ayudar a este pueblo. Se está creando una red de solidaridad muy bonita.
¡Feliz fiesta del Dios del Corazón Grande!
Ya me despido. Aquí seguimos ilusionadas y trabajando, haitianas-os y gentes de buena voluntad del mundo, por el futuro de un país por inventar, porque el que había no nos gusta.
Un abrazo muy fuerte
Matilde Moreno rscj
CARTAS ANTERIORES
Puerto Príncipe 14 de abril de 2010
Querida gente amiga:
Por aquí seguimos intentando ayudar a este querido pueblo a ponerse de pie. Todo va muy lento. Los campos de refugiados llenándose de barro con la lluvia y sin esperanza de mejorar. “Oficialmente” las clases se reanudaron hace un par de semanas pero son pocas las que tienen un patio para poder acoger a su alumnado en tiendas de campaña.
Hoy no voy a hablaros de mi vida y trabajo, por interesante que me esté resultando, sino de la experiencia gozosa de la Semana Santa que tuve la suerte de compartir con la Comunidad Cristiana de Kazal. Además allí estaba también mi amiga Marta así que, felicidad completa:
Semana Santa en Kazal
Kazal es una zona montañosa a no más de hora y media de Puerto Príncipe. Desde hace algo más de 10 años tiene párroco: Anibal Zilli, un buen amigo claretiano con el que me encanta colaborar. Su parroquia, organizada en pequeñas Comunidades Eclesiales de Base, es un aire fresco que habla de esa mesa compartida del Reino donde todos tenemos un lugar. Las celebraciones son sencillas participativas y fuertemente simbólicas. La gente pobre y acogedora al máximo.
Formación del profesorado
Aproveché los primeros días para dar formación al profesorado de ISMA, Fond Blan, Kay Lamy, Dangoula y Pikas, cinco de las 11 escuelas parroquiales de Kazal. Esta vez la formación fue para ayudarles a superar el trauma producido por el terremoto y para que ellos puedan ayudar al alumnado. Fue realmente bueno. Mucho trabajo con el cuerpo para ayudar a la curación del espíritu. Disfrutaron con los ejercicios respiratorios, masajes, relajación, biodanza y con pequeñas dramatizaciones sobre lo pasado. Se llevaron un buen material para poder trabajar lo aprendido en sus escuelas, en sus familias y con los vecinos. Les prometí volver, dentro de algún tiempo para darles seguimiento.

Con el profesorado de
Fond Blan en el río
Mucha gente cree que el terremoto se debió a un castigo de Dios por los pecados del pueblo y que el fin del mundo está llegando. Como vimos que la explicación clara de lo que había pasado el 12 de enero quitaba mucha ansiedad y angustia en la gente, decidimos dar una explicación a todo el pueblo antes de la Vigilia Pascual.
La experiencia de Juliette
En estos días me acompañó Juliette, una de las chicas que quiere ser religiosa del Sagrado Corazón y que tenía esos días de vacaciones. La experiencia para ella ha sido muy buena. En la evaluación del último día me decía: “No me podía imaginar que una parroquia pudiese funcionar así con un párroco cercano que siempre tiene la casa abierta, que trabaja con la gente para ayudarles a tener una vida mejor, que da a los jóvenes tanto protagonismo, que celebra con tanta sencillez. No me podía imaginar que la gente de las Comunidades fuese capaz de organizarse en pequeñas cooperativas, banquitos de los pobres… que se interesasen tanto los unos por los otros. Todo es muy sencillo y al mismo tiempo muy eficaz. He aprendido que una iglesia así es posible en Haití.”
Durante esos días tuvo oportunidad de participar en el taller con el profesorado, de hacer muy buenas amistades, de visitar algunas comunidades y participar en las celebraciones. Creo que, de verdad, en estos días ha aprendido más que en varios meses de formación.
El molino de Fond Blan
El Sábado Santo por la mañana fuimos a Fond Blan. Todo el pueblo nos esperaba. En la camioneta llevábamos un molino para instalarlo en una caseta fabricada al lado de la iglesia-capilla. Día de expectación y fiesta. Ahora el trabajo de una mujer durante dos horas para machacar el maíz o el mijo, se convierte en unos pocos minutos a cambio de unos céntimos. Aníbal y un grupo de jóvenes de la parroquia trabajaron duro para instalarlo. Yo mientras tanto me reunía con el profesorado y los niños y niñas en la escuela. Cambios de impresiones, visita a las casa de algunos maestros, promesa de volver. Con un grupo de niños y maestros bajamos hasta el río.
Así de sencillas e importantes son las cosas por aquí. Siempre al servicio del pueblo.

Anibal instalando el molino en Fond Blan
Agua para Kay Lamy
Kay Lamy es otra aldea donde he estado varias veces y los profesores de ahí están participando en los talleres de formación que he dado en los últimos años con Fe y Alegría. Me puse de acuerdo con el director para subir el sábado por la tarde. Como íbamos en la camioneta, aprovechamos el viaje para transportar dos filtros de agua. Yo me preguntaba: ¿dónde instalarán los filtros si allí no llega el agua?
Cuando llegamos la escuela estaba atestada de alumnos todos con uniforme. Cantos, risas, aplausos y muchas fotos. El director me dijo: Les he pedido que vengan hoy con uniforme para que empiecen a coger el ritmo de la escuela. El lunes vamos a recomenzar las clases. Hemos matriculado a más de 20 que han perdido todo en Puerto Príncipe y se han venido a vivir con sus familias de aquí.
Después se reunió con los padres y madres que habían acompañado a los niños. El lunes, les dijo, ustedes también tienen que venir a la escuela trayendo carretillas, picos, palas… todas las herramientas que tengan porque comenzamos las obras para la traída de agua al pueblo. Ya tenemos instalados los filtros en la escuela para poder beber agua de buena calidad. Cuanto más deprisa trabajemos, antes mejorará nuestra vida.
La vuelta a casa fue festiva. Tener agua en el pueblo no es poca cosa.
También por aquí las cosas son así de sencillas e importantes. Un pueblo que aprende a vivir en clave de comunidad.
El dolor y la esperanza de Moyiz
Moyiz es un hombre de mediana edad que llegó hace unos años a Kazal hambriento y casi ciego. Su ceguera no tiene cura pero en Kazal ha encontrado un lugar motivos para vivir. Hace de sacristán en la parroquia y forma parte de una Comunidad de Base. Desde hace unos meses, con lo que él aprende en su comunidad, ha empezado a formar otra en un barrio del pueblo. No necesita llevar la Biblia porque no sabe leer, pero se aprende el texto y busca los símbolos que pueden ayudar al pueblo a comprenderlo. La comunidad lo quiere y lo respeta. Hay que verlo llevando la cruz por el monte en el Via Crucis del Viernes Santo y con qué dignidad da a besar el crucifijo en los Oficios.
Justamente ese viernes por la tarde estaba triste: ¿Qué te ocurre Moyiz? Mañana se lo cuento, contestó.
Al día siguiente supimos: se le habían muerto un cerdito y dos cabritas que estaba criando. Acababa de perder todas sus posesiones. No tenía nada.
La gente de las Comunidades se movilizó y ese mismo día por la tarde le propusieron ayudarle a montar una panadería. Moyiz no puede hace muchos trabajos a causa de su ceguera pero la Comunidad cree que puede gestionar un modesto horno de leña para cocer pan y Moyiz recobra otra vez sus ganas de vivir.
Así de sencillas e importantes son las cosas por aquí. Una comunidad que aprende a poner en práctica el Evangelio: Lo que hicisteis por uno de mis hermanos más pequeños…
Creo que lo vivido en Kazal es una buena felicitación de Pascua. Son las huellas del Resucitado.
No dejaré pasar otro mes antes de escribiros. Tengo muchas otras cosas que contaros.
Abrazos
Matilde
Puerto Príncipe 12 de marzo de 2010-03-13
Querida Gente amiga:
A los dos meses del terremoto, las noticias no son alentadoras. Estamos en un atasco. Es como si todo el mundo se moviese, menos nosotros; como si el calendario corriese para todos, menos para nosotros. El millón y medio de damnificados que perdieron sus casas en el terremoto siguen viviendo en campamentos más o menos organizados y sin esperanza de encontrar refugios más sólidos en la temporada de lluvias que ya ha comenzado.
La construcción del país (los haitianos dicen que no se puede hablar de reconstrucción porque lo que había antes no era un verdadero “país”) va para largo. Aún no sabemos dónde se planificarán los nuevos barrios. Los colegios no han recomenzado porque antes hay que demoler y desescombrar los que había para poner tiendas de campaña y poder tener clases al aire libre. ¿Cuándo veremos esto? También hay que construir plazas, iglesias, sedes para los ministerios, para las oficinas gubernamentales, hospitales, comercios… pero no sabemos dónde.
En medio de toda esta incertidumbre, la fuerza y valentía del pueblo haitiano, se pone una vez más de manifiesto. Es un pueblo incombustible. La vida ha renacido en las calles donde las mujeres venden, como antes: comida, útiles de limpieza, velas y todo lo imaginable. Así siguen sosteniendo la economía familiar, que está más débil que antes. Cuando ves lo dignas que van vestidas por la calle todas las personas, no puedes imaginar que acaben de salir de un campo de refugiados.
Se van viendo signos de esperanza y muchos de los que queremos ayudar a la construcción de un nuevo Haití vamos encontrando un camino, aunque frágil, para hacerlo. Yo, gracias a Dios, ya he empezado a caminar por el mío.
Cerca de la casa de las Hijas de Jesús, donde ahora vivo, hay un campamento que alberga a unas 65.000 personas. El hacinamiento es espantoso. Algunas familias han conseguido verdaderas tiendas de campaña pero la mayoría continúan viviendo en chabolas construidas con cuatro ramas, sábanas y grandes plásticos. El suelo es siempre tierra que, con las lluvias, se convierte en barrizal. Este campamento se llama “Campo de golf” porque era un verdadero campo de golf situado entre Delmas y Pétion Ville. Allí iban a jugar al golf los miembros de ese club exclusivo y el mismo 12 de enero fue invadido por los vecinos de los alrededores que huían de sus casas. Poco a poco se ha llenado de familias hasta rebosar. Al principio la situación era caótica. Hoy ya se han cavado algunas letrinas e instalado unos cobertizos para duchas. También van teniendo carretillas y palas para recoger la basura que crece por todas partes. En algunos puntos estratégicos se han instalado depósitos de agua potable. En el sector que yo he visitado hay:
Una asociación judía que ha instalado cuatro tiendas para que pueda funcionar una escuelita.
También un grupo alemán ha instalado un pequeño “hospital”, en dos tiendas de campaña y tiene un depósito de medicinas más o menos bien surtido.
Hay una asociación de jóvenes haitianos que se llama “Movimiento para Proteger a los niños” que hace algunas actividades con un grupo de niños debajo de un toldo.
Un grupo de médicos haitianos han improvisado un consultorio médico
y hay también algunas otras asociaciones haitianas que quieren ayudar a los refugiados.
Me he reunido varias veces con el responsable del campamento y los directores de todas estas pequeñas organizaciones. Desde el comienzo me pidieron fondos económicos para poder desarrollar sus actividades. Son asociaciones que no conozco y pueden que sean honradas o fraudulentas así que llegué a un acuerdo con ellas: yo les daría formación para que aprendiesen a hacer proyectos (eso garantiza que sean asociaciones serias y controladas) y ellos podrían así organizar las actividades que necesitasen. Así lo hemos hecho. Cuando terminó la última reunión que he tenido con ellos para esto me dijeron: Muchas gracias porque nos has enseñado a “pescar”.
Es así como yo veo que puedo ser educadora en mitad de este desastre: ayudar a la gente a que pueda organizarse por sí misma sin depender de ayudas más o menos caritativas.
A nivel personal estoy comenzando a vivir un periodo más esperanzador porque veo en qué puedo ayudar. Ya tengo varias actividades, que me cogen el día entero, y que resultan útiles para la gente en estos tiempos tan difíciles y tan raros.
El 27 de febrero nos reunimos en el patio (normalmente todo se hace ahora en los patios. Unas veces porque no hay casas en condiciones seguras y otras porque la gente está tan traumatizada que no soporta entrar en un edificio) de las Misioneras de Cristo Rey para celebrar una Eucaristía por las religiosas y religiosos muertos. Fue una celebración verdaderamente triste. Las comunidades están destrozadas. ¡Tanta gente muerta!, la casi totalidad de los colegios reducidos a escombros y las casa de las comunidades derrumbadas.
Al final de la celebración se convocó a las religiosas y religiosos con formación en psiquiatría, psicología o pedagogía terapéutica a una reunión para tratar de organizarnos. Todas las congregaciones religiosas piden ayuda para tratar a sus miembros y no hay mucha gente preparada para ello. Nos juntamos 11 personas y formamos una Célula de Ayuda Psico-social. Esta Célula recibe la peticiones de ayuda y ofrece las personas-recurso con las que cuenta.
Yo presenté un plan para trabajar con los niños y niñas afectados, que son la mayoría del país. Llevaba mucho tiempo pensando en ese plan. Ya saben que el terremoto me pilló en México y ya allí empecé a recopilar material. Las hermanas de México-Nicaragua me facilitaron uno muy bueno que ellas habían trabajado después del Mitch y de otros desastres (¡Gracias Chelilú!). Me puse rápido a traducirlo al kreyòl y a adaptarlo a la mentalidad haitiana. Para la corrección final me ayudaron dos religiosas de una congregación autóctona, que forman parte de la Célula. Lo pude presentar, ya terminado, en la reunión de ayer 11. Ha salido un cuadernillo muy atrayente de más de 40 folios que ayudarán a las personas de los diferentes lugares a organizarse en Grupos de Salud Mental. Hay un apartado importante para orientar el trabajo de monitores-as y maestros-as con los niños.
El próximo martes tengo una reunión con los responsables de 10 campos de refugiados, de Turgeau, una de las zonas más afectadas de la ciudad, que han pedido ayuda a la universidad Quisqueya (una de las más prestigiosas del país) para trabajar con los niños. La universidad nos los ha remitido a nosotros. Veremos a ver cómo nos organizamos porque las demandas son multitudinarias.
Le he propuesto a Aníbal, párroco de Kazal, el pasar la Semana Santa allí, en su pueblo, aprovechando esos días para tener algunas sesiones de terapia con los profesores de sus escuelas (a los que conozco y con los que he trabajado ya en varios seminarios) y darles formación para que puedan ayudar al alumnado. La idea le ha parecido buena así que allí estaré y empezaré a comprobar si el material preparado funciona o hay que hacer alguna adaptación.
Para poner en marcha todo este proyecto estamos en coordinación con la Pastoral Universitaria que está trabajando muy activamente desde el comienzo del desastre. A ellos se deben trabajos tan importantes como el haber podido recuperar de los escombros la mayoría del archivo de la archidiócesis de Puerto Príncipe. El 21 de marzo me han pedido que participe con ellos en lo que será el final de un periodo de terapia y formación que están teniendo para poder estar en condiciones de ayudar a la recuperación psicológica de la población.
Hay otras cosas también se están “moviendo“ por aquí como por ejemplo la relación cordial entre distintos grupos de R. Dominicana y Haití. Algunos ejemplos:
Desde el 14 de enero la CONDOR (Conferencia Dominicana de Religiosos-as) no ha dejado de venir con efectivos de personal (enfermeras, médicos), medicinas y comida. Hemos tenido una reunión con ellos, en Haití, para planificar las ayudas. Así mismo, desde los primeros días del desastre, las comunidades religiosas de R. Dominicana han acogido en sus casas a todos los religiosos y religiosas, de cualquier congregación, que hayan sido heridos o que necesiten descansar por unos días. También nos acogen cuando tenemos que viajar a República Dominicana por cualquier razón. Miembros de nuestra comunidad han sido acogidos ya varias veces en casa de las Misioneras del Corazón de Jesús (congregación autóctona), que se desviven por ayudarnos.
Representantes de las Comunidades Eclesiales de Base de República Dominicana vinieron a Haití para reunirse con sus compañeros de aquí. El encuentro fue estupendo y se ha creado una red de ayuda mutua. Otro día os enviaré la carta que Marta y Aníbal han escrito en la que se relata el encuentro.
El 20 de marzo tendremos una celebración bi-nacional del aniversario del asesinato de Monseñor Romero en Fond Parisien, el pueblo de Haití que está más cerca de la frontera de R. Dominicana y cerca de Puerto Príncipe.
Pueden parecer cosa pequeñas pero no lo son. Las relaciones entre Haití y república Dominicana han sido traumáticas desde los comienzos de la independencia de Haití en 1804: invasiones, persecuciones, masacres… La iglesia católica de ambos países ha tomado conciencia del periodo histórico que vivimos y está haciendo todo lo posible para acercar a los dos pueblos. Es un magnífico signo de esperanza.
Muchos habéis mandado dinero para ayudar a Haití. El proyecto que acabamos de comenzar para dar apoyo psico-pedagógico a la población se va a beneficiar de eso. Necesitamos fondos para imprimir cuadernillos para los monitores de Salud Mental, para desplazamientos etc. Poco a poco iremos viendo en qué más cosas podemos colaborar. Las ayudas que vienen de los colegios irán directamente a ayudar a otros colegios.
En Verrettes estamos viendo qué puede hacer Timoun Tèt Ansanm para ayudar a los niños y niñas desplazados que han acudido allí. Cuando tengamos un plan concreto ya os lo daremos a conocer.
Otro día os daré más información sobre cómo van nuestros proyectos.
Por hoy tengo que terminar.
Gracias por vuestra ayuda solidaria.
Matilde
Querida gente amiga:
Afortunadamente seguimos viviendo con las Hijas de Jesús. Su casa no se ha caído y está en buenas condiciones. Por ahora estamos en un par de colchones en lo que sería el comedor aunque en el sótano nos han dado habitaciones. No dormimos en el sótano porque la tierra se sigue moviendo cada día y es más fácil salir al patio desde el comedor. Las Hijas de Jesús también viven así. Una duerme en la entrada de la casa y otras dos en una habitación que da al patio que por la noche se llena con los vecinos de los alrededores que tienen la casa en ruinas y un patio pequeño. Tienen miedo de que las casas medio derruidas se les caigan encima.
Tenemos posibilidad de comer bien todos los días. Gracias al mercado informal y a lo trabajadoras que son las mujeres haitianas, las calles están llenas de vendedoras de pan, plátanos y demás productos básicos. Los precios se han duplicado pero hay comida.
Josefa se marchó esta mañana a R. Dominicana. Mañana vuela a Puerto Rico para asistir a la reunión de ANAM donde, como plato fuerte, se estudiará la situación de Haití, Cuba y Nicaragua.
El dinero que se va recogiendo en España, para ayudar a Haití, es bueno que se mande a la cuenta de Puerto Rico pero yo debo saber lo que aporta cada colegio de España y México para asignarlo a colegios de aquí. Creo que al alumnado le motivará más el saber que su colegio está ayudando a que los niños y niñas de otro colegio puedan comer y asistir a clase. Por el momento no tenemos ningún proyecto para aplicar la ayuda que se está recogiendo pero en cuanto empiece la reconstrucción del país, tendremos buenas oportunidades de emplearlo bien.
Los días 12, 13 y 14 se han declarado de "Duelo Nacional". El duelo oficial en el país se decreto el mismo 12 de enero y se dijo que duraría un mes, así que con estos tres días se acaba. Mañana 12 habrá una misa a las siete de la mañana, en todas las iglesias del país que quedan en pie, en memoria de los que se han ido y a las cinco menos diez de la tarde (hora en que empezó el terremoto) otra de acción de gracias por los que estamos vivos.
Lo que queda por venir es quizás más duro de lo que ha pasado. Las estadísticas oficiales hablan de 220.000 personas muertas pero son muchas más. Hace unos días Josefa y yo fuimos al centro de Puerto Príncipe para hacer unas gestiones. La gran mayoría de los edificios están convertidos en un montón de escombros y era insoportable el olor que salía de ellos a causa de los cadáveres que hay dentro.
Prácticamente no se ha empezado a desescombrar. En los pocos lugares en los que se hace, con el sistema primitivo y peligrosísimo del pico y la pala en, encuentran algunos cadáveres y allí mismo se incineran con un par de neumáticos viejos. La situación no puede ser más dura y deprimente.
Al ritmo que se lleva de desescombre, podrán tardar cuatro años en hacerlo. Hemos visto llegar media docena de excavadoras desde Republica Dominicana pero siguen aparcadas en el mismo sitio donde las dejaron al llegar.
Todas las zonas no construidas de Puerto Príncipe (jardines, solares…) se han convertido en campamentos de refugiados. La mayor parte de las familias solo tienen sabanas y trozos de plástico para fabricar sus chabolas. Se ven poquísimas tiendas de campaña. ¿Quién se está quedando con la ayuda internacional? Sabemos que mucha de esta ayuda se está vendiendo en el mercado negro. Yo he visto vender por la calle toldos de plástico que ha enviado Canadá.
Esta noche ha llovido. Se calcula que son más de millón y medio de personas las que están en los campos de refugiados y esta noche se han mojado. ¿ Cuántos estarán enfermos hoy? Dentro de un mes y medio empieza la época de lluvias. Aquí cuando llueve no es broma. Corren ríos por las calles. ¿ Van a seguir con chabolas de sábanas?
En Puerto Príncipe han desaparecido más de 1.000 escuelas y casi todas las universidades… El Ministro de Educación dice que las clases deben recomenzar el 1 de marzo pero ¿ dónde?
Como toda la administración está centralizada en Puerto Príncipe, el país se ha quedado paralizado. No hay donde sacar un carnet de identidad, ni de conducir, ni un pasaporte…
Hasta ahora no he podido ponerme en contacto con UNICEF. Fui con Josefa a su sede pero la vimos derrumbada y no pudimos ir a donde nos dijeron que está ahora. Lo intentara el lunes.
El salvar los enseres de la casa nos ha ocupado a tiempo completo. No hemos dejado que nadie nos ayudase en eso porque era un trabajo peligroso. Ha sido muy deprimente.
Tenemos la sensación de ser un pueblo que tienen que sobrevivir sin gobierno. El presidente no habla al país. Por la radio solo se escuchan quejas a gritos, de los miles que no están recibiendo ayuda y toda suerte de críticas pero casi ninguna propuesta de mejora. Solo la comisión de Justicia y Paz se ha atrevido a hacerlas.
Tenemos unos 7.000 cascos azules y 10.000 marines US. Para qué, nos preguntamos. Solo se les ve por las calles en camiones y tanquetas. Tenemos cantidad de helicópteros (recuerdo muy bien cuando en el país solo había uno) sobrevolando Puerto Príncipe todo el día. ¿No tienen ya bastantes fotos?
Lo que necesitamos no es gente extranjera que se pasee en camiones haciendo fotos, como vemos a todas horas sino que:
Se reparta la comida que llega de los distintos países (sabemos que mucha de la que llegó para el último ciclón se dejo podrir, porque no se pudo vender en el mercado negro)
Que se controle el reparto de los recursos que llegan de otros países y se impida su venta en el mercado negro.
Que se empiecen a construir refugios antes de que llegue la época de las lluvias.
Que todos los afectados tengan acceso a los recursos. Sabemos que la mayoría de los afectados que están fuera de Puerto Príncipe no reciben prácticamente nada.
En esta comunicación hablo sólo de Puerto Príncipe porque es donde vivimos y lo que conocemos más pero hay que saber que el epicentro de los terremotos no está aquí y que ha habido zonas más dañadas, como muestro en el mapa. Leogane ha desaparecido casi por completo. No queda nada en pie. Petit- Gaave, casi igual. Jacmel, una de las principales ciudades y la que conservaba edificios más bellos del país, está casi destruida.
Otro problema al que hay que buscar solución es la atención a los numerosos refugiados que están llegando a todas partes del país. Supimos la semana pasada que en Les Cayes habían recibido más de 3.000 (hoy ya serán más) y no tienen casas ni comida para ellos. A Verrettes también han llegado muchos desplazados y las escuelas están abriendo la inscripción para acoger el mayor número posible de niños-as. En Timoun Tèt Ansanm tendremos que hacer algo para ayudar a esos niños a superar su trauma.



Por hoy, nada más. Gracias por vuestro interés.
Un abrazo
Fotos recibidas el 3 de febrero 2010
Pongo primero la foto de la casa de nuestros vecinos para que veáis que hemos tenido mucha suerte. Si alguno de nuestros vecinos estaba dentro de la casa... no han podido sacarlo aun.

Nuestra casa:

En el patio de la casa de los claretianos con nuestro párroco (P. Anistus), P.Joaquin (con la camiseta del Barcelona) y vecinos
28 de enero 2010
Querida gente amiga:
Como ya sabéis yo salí de Haití una hora antes del terremoto del 12 de enero. Fui a México a una reunión de trabajo de Educación Popular. La reunión comenzaba el 15 pero no había vuelo el 14 y tuve que adelantar el viaje. El 12, a la hora del terremoto, yo debía estar en CIFOR (centro de estudios de teología para los religiosos de Haití) donde voy a dar clase todos los martes de 3 a 5. Ese lugar se desplomó y murieron muchos de los estudiantes que estaban dentro. Yo hubiese estado allí con ellos.
Me enteré de la noticia cuando llegué al aeropuerto de Panamá para hacer escala. En México pude ir contactando con mucha gente y organizar una red de ayuda importante para Haití. Las comunidades y colegios de México se están moviendo muchísimo y muestran una solidaridad increíble. Allí estuve todo el tiempo muy acompañada y ayudada.
Tuve que hacer mi viaje de regreso por República Dominicana porque el aeropuerto de Puerto príncipe no acepta hoy por hoy vuelos comerciales. La compañía de aviación COPA, con la que viajé, me dejó transportar todo el equipaje que necesitara. Por eso me pude traer todo lo que Josefa me pidió y 7 tiendas de campaña. Tengo muchos amigos durmiendo en la calle.
Avisé de mi llegada (23 de enero) a Pedro Acevedo, amigo de Amerindia y secretario de la CONDOR (Conferencia Dominicana de Religiosos-as) y él buscó una comunidad religiosa que me fue a recoger al aeropuerto y me alojó en su casa. Al día siguiente, 24, asistí a la Reunión General de la CONDOR. Fue un día de solidaridad con Haití y se revisó y reorganizó la red de ayuda a Haití. Terminó con una eucaristía presidida por el cardenal.
Las hermanas que me hospedaron (Misioneras del Corazón de Jesús) no pudieron ser más acogedoras y solidarias. Un encanto de mujeres. También acogieron a Toño, un religioso del Espíritu Santo y a Jaki, una médico seglar de su parroquia. Los dos son mexicanos. El 25 fuimos con las hermanas a la CONDOR y cargamos la furgoneta de todos los alimentos, agua y medicinas que pudimos. También fui a ver a Nono sj, mi jefe en los más de tres años que estuve en Fe y Alegría. Se accidentó en el terremoto. Tiene las piernas mal, le han hecho dos operaciones y tiene que recibir diálisis porque no le responden los riñones.
El 26, muy temprano salí en una caravana de la CONDOR formada por 4 camionetas y un camión llenos de religiosas médicos y enfermeras que iban a pasar una quincena en Haití. En esas mismas camionetas se volvían otras que ya habían terminado su servicio. El centro de coordinación, donde se alojan estos religiosos-as, es CAFOJ, la casa que gestionan las Dominicas de la Presentación (donde tantas veces he ido a tener seminarios de formación de maestros-as, cursos de Biblia, reuniones de Comunidades E. de base…). Están muy bien organizados.
Nuestra casa está destrozada. No se puede vivir en ella. Podrán entrar a robar todo cuando quieran porque los muros de la planta baja se han caído. Por el momento estamos salvando papeles y cosas que nos parecen importantes (como el modem de internet por el que me comunico ahora) pero todo no lo podemos sacar porque no tenemos dónde guardarlo. ¡Hay que elegir!
Mañana iremos a UNICEF a ver si podemos colaborar, o crear con ellos algún proyecto con los niños y niñas que deambulan por las calles o están en campamentos de refugiados.
Esta tarde iremos a CAFOJ con nuestro párroco para ver si se puede habilitar un dispensario en su barrio, Nazon.
Para los que quieren venir a ayudar aquí
Toda persona del campo de la salud que quiera venir a ayudar, será muy bien recibida. Tiene que ponerse en contacto con la CONDOR que es quien gestiona este servicio. Ellos tienen lista de ofrecimientos y calendario de servicios. Ellos organizan los viajes de ida y vuelta desde República Dominicana a Haití y se hacen responsables de alojar, acompañar y dar soporte técnico al personal que viene a colaborar.
Nosotras, como comunidad, no estamos en condiciones de recibir a nadie. No tenemos casa. Vivimos refugiadas en casa de otra congregación que nos ha acogido con mucha generosidad: las Hijas de Jesús. No podemos pedirles que acojan a más personas. Nos gustaría encontrar algún lugar para alquilar y poder instalarnos, acoger a las que quisieran venir etc. pero lo vemos imposible por ahora. La mayoría de las congregaciones religiosas han perdido sus casas y todo el mundo busca un lugar para realojarse en una ciudad que ha sido prácticamente devastada.
Si alguien que no pertenece al campo de la salud quiere venir a ayudar debería hacerlo por medio de las organizaciones que puedan tener infraestructura aquí para recibirlos, alojarlos y darles seguridad. Si Haití nunca ha sido seguro… ya se imaginan cómo está ahora.
Nos sentimos apenadas por no poder brindar a nadie, por ahora, la posibilidad de venir y nos agobia tanta demanda por hacerlo. Estamos haciendo lo posible por organizarnos del mejor modo pero las cosas son así. La ayuda para Haití será necesaria durante varios años. No es éste el momento en que se necesita más gente que no sea del campo de la salud. Ese momento vendrá luego.
Espero poder darles mejores noticias dentro de poco.
Contamos con el apoyo de todos y todas. Un fuerte abrazo de parte de Josefa y mío.
Matilde
Querida gente amiga:
Voy a la carrera porque tengo sólo un ratito de internet. Estoy bien, ya con Josefa, en casa de unas hermanas: Hijas de Jesús. Nuestra casa está inhabitable pero hemos podido sacar ropa, papeles... Cuando pueda enviaré fotos. Sólo puedo utilizar internet cuando dan la corriente (de un generador que tienen en la casa) un ratito al día.
Estamos intentando organizar nuestra vida de "refugiadas" y buscando una plataforma para poder hacer un trabajo eficaz con niños y niñas de los que hay miles por la calle como ovejas sin pastor.
Creo que el Apocalipsis lo escribió un haitiano después del terremoto. No queda piedra sobre piedra. De todas formas la vida en la calle, el comercio informal y algunos transportes precarios, funcionan.
Besos a todos. Un abrazo
Querida gente que os interesáis por nuestra situación:
Lo primero que tengo que comunicaros es mi alegría porque Josefa y yo estamos vivas.
Acabo de saber que nuestra casa se ha derrumbado. Han sido un cúmulo de coincidencias, que podemos llamar la mano de Dios que siempre nos protege, lo que ha hecho que ahora os pueda escribir esta carta.
En nuestra vida diaria lo normal es que a las 5 de la tarde, cuando tuvo lugar el primer terremoto, nosotras estuviésemos en casa pero ese día Josefa estaba en una asamblea de religiosos del Caribe y yo, por no haber encontrado un vuelo para hoy, tuve que dejar el país una hora antes del terremoto.
No pienso en lo que hemos perdido sino en el regalo de la vida que se nos ha dado.
La noticia del derrumbe la he conocido por medio de mi amiga Marta, una asociada de los claretianos con la que viví un año en Puerto Príncipe (2006-07). A ella le dieron la noticia los claretianos que tienen su casa enfrente de la nuestra y vieron como la nuestra se derrumbaba. La suya ha quedado muy dañada y están viviendo en el patio.
Soy muy consciente de lo difícil que va a ser la vida allí ahora pero al mismo tiempo pienso que es la forma que se nos ofrece de compartir las dificultades y la lucha por la vida con este pueblo al que amamos y al que queremos seguir sirviendo.
Nada más por ahora. Yo tengo mi billete de vuelta para el 23. Espero con impaciencia ese día. La verdad es que me gustaría estar allí con Josefa y poder estar ayudando en lo que se pueda. Sé que contamos con vuestro apoyo.
Un abrazo muy fuerte.
Matilde
Querida gente cariñosa que me habéis escrito:
Yo salí de Haití como una hora antes del terremoto. Estoy en México, en la comunidad de Plateros.
Vine para un encuentro de un grupo que se acaba de formar en la RED Latinoamericana y Caribeña de Educación Popular. La finalidad del grupo es recoger todas las necesidades de formación que tienen las personas que pertenecen a la RED trabajando en E. P. y las ofertas de las que tienen formación y/o habilidades para determinados temas. En estos días vamos a intentar elaborar un plan para que cada persona pueda encontrar la formación que necesite para su trabajo.
El encuentro empieza el 15. La forma más barata de viajar desde desde Haití a México es utilizando la compañía panameña COPA, que vuela dos veces por semana desde Puerto Príncipe, así que tuve que sacar mi pasaje para el 12.
Cuando llegué a aeropuerto de Panamá me conecté a Internet y me salió mi sobrina Blanca en el Messenger preguntándome "¿Dónde estás?" Yo le dije dónde estaba y me contestó: "¡Pues de buena te has librado!". Así fue como me enteré de que hacía como una hora había habido un terremoto de grado 7,3 seguido de unas 16 réplicas, cuatro de las cuales están por encima del grado 5.
Paty García de Quevedo fue a buscarme al aeropuerto a las 11,30 de la noche. Llegué a la comunidad de Plateros y me conecté a Internet. Así supe lo que todo el mundo, que no vive en Haití, ya conoce. Hoy por la mañana he intentado llamar a Josefa Corrada y a otros muchos amigos para tener noticias directas, pero no he conseguido la comunicación. Allí se depende siempre del teléfono móvil y si no hay electricidad, las baterías no pueden recargarse. Desde ayer no funciona tampoco Internet.
Sí me he puesto en comunicación con Tata, una hermana de Josefa, y me ha dicho que su hermana Panchi consiguió hablar con Josefa y que saben que se encuentra bien. También he sabido, por Kathy Conan, que Josefa pudo hablar con Josefina Ramos (Puerto Rico) y le dijo que estaba bien. Esta mañana he recibido la llamada de Marisol Soler y de Viky Lugo.
Estoy sin palabras. Si tantos edificios importantes (Palacio Presidencial, ministerios, hoteles de lujo etc.) que se supone tienen un mejor mantenimiento que los demás, se han venido abajo, ¿qué habrá sido del resto?
El 2009 ha sido, lo que podríamos llamar un "buen año": la violencia disminuyó mucho, se arreglaron algunas carreteras, se mejoraron las instalaciones del aeropuerto... y me imagino que ahora habrá que empezar otra vez de cero.
Lo peor es el sufrimiento de la gente. La miseria de muchos barrios de Puerto Príncipe es espantosa y puedo imaginar lo que van a ser los próximos meses. Con los lugares de trabajo destruidos…
Nunca nos enteraremos realmente del número de muertos (hay mucha gente que no está siquiera registrada en el Registro Civil) y los miles que han perdido familia y casa... ¿a dónde irán ahora?
Yo tengo pasaje para volver el 23. Espero que para entonces el aeropuerto esté en servicio. Me volvería hoy mismo para estar con la gente y ayudar en lo que se pueda, pero no es posible.
Cuando tenga contacto directo con Haití volveré a escribir. Gracias por vuestro interés.
Un abrazo muy fuerte. Matilde