COLONIAS EN HAITI

Comunidad de Haití , rscj

 

 

 


Desde Haití, queremos contarles de las colonias tenidas estas semanas pasadas en Verretes y en Alè. Fueron dos turnos de quince días y de 100 niños y niñas, cada uno. Monitores, coordinadores, ayudantes, cocineras, las dos RSCJ (Esperanza y Josefa), además de 5 chicas de las que caminan con nosotras, para conocernos mutuamente. La experiencia, ¡una alegría!: los niños repartidos en 10 familias que recorrían cuatro talleres cada día. Además de animación conjunta, oración al empezar y terminar el día, y comida abundante, muy abundante! Un valor o una actitud principal para cada día: la libertad, la verdad, el amor, la compasión, la alegría, la justicia...y en el taller de la Iglesia todos profundizaron en la parábola de Hijo pródigo, tratando de familiarizarse con ese Padre generoso...Juegos libres, días de fiesta, encuentro con los papás, y graduación de los niños que ya han cumplido 12 años, y han hecho el programa completo. Todo planificado y preparado, desde hace muchos meses, por Timoun Tet Ansam (Niños Unidos).  Comenzábamos a las 7,30 de la mañana con reunión de monitores y  nos íbamos a las 3 y media de la tarde, excepto Josefa y la coordinación que estaban hasta las cuatro y media o cinco.
Al llegar a casa, casi a las cuatro, las muchachas que nos acompañaban y nosotras, hacíamos los servicios necesarios para nuestra vida en común como velar por tener agua filtrada y fresca, ir a por pan o hacer la cena. A las cinco nos sentábamos para el taller de formación sobre cómo la Sociedad quiere vivir la Vida Apostólica: revisábamos las vivencias del día, el sentido educador de las actividades del campamento, cómo nos afectaba la realidad y leíamos juntas  algún documento de la Sociedad: algunos textos de los Capítulos Generales y las cartas de Helen Mc Laughlin, nos ayudaron mucho.
El fin de semana de la mitad de la quincena, como los niños no tenían actividades, pudimos descansar el sábado, y el domingo hubo retiro silencioso, para profundizar en el amor de Dios por cada una y en su llamado  a seguirle.
 Terminamos cansadas pero felices. En un país donde el pueblo adolece de buenos pastores que velen por el bien común, nos consolaba mucho ver que los niños tienen en Timoun Tet Ansam, pastores que velan por ellos y saben llevarlos a buenos pastos. (Conf. Ez 34).   


Comunidad de Haití