ACIC
Roser Serra, rscj
Vivimos en un una época de siglas y abreviaturas…
Para estar al día, la Asociación catalana para la integración del ciego nos llamamos ACIC.
Es una “mini” asociación. Estamos muy contentos porque hemos llegado a los 60 socios entre ciegos, deficientes visuales y algún que otro con visión normal.
Creo que, por edad, podría ser la madre del 95% de los socios.
Se nos podría aplicar algo así como “pocos pero bravos” porque de los 60 actuamos unos 15 ó 20.
Lo que intentamos es que los ciegos tengan las mismas oportunidades que los videntes y, en lo posible, puedan hacer lo mismo en trabajo, ocio, y cultura.
Ahora estamos trabajando en intentar influir en la adecuación del código de accesibilidad de la Generalitat, en la ley que prohíbe a los ciegos ser testigos ante un Notario, controlar la megafonía de los autobuses urbanos y las ayudas que ofrece la RENFE para discapacitados, adecuar los museos, exposiciones, y parques naturales para invidentes, etc.
¿Qué hemos conseguido?
La megafonía en los andenes de los ferrocarriles de la Generalitat, que las tarjetas del metro tenga una señal para indicar cómo se introduce en la máquina expendedora, etc.
Pero nuestro logro “estrella” ha sido conseguir que los discapacitados visuales puedan ejercer su derecho a votar en unas elecciones de forma secreta y sin ayuda.
Ha costado cuatro años de trabajos pero se consiguió cambiar la ley electoral estatal.
Es de las veces que he visto a mis amigos ciegos más contentos. Se nos invitó al Congreso de Diputados el día de la aprobación, salieron en la televisión y en los periódicos. Pero eso no importaba. ¡Se había conseguido! ¡Podían votar sin ayuda!
Para mí no era necesario votar en Braille pero lo hice por solidaridad, para compartir su alegría. Fue emocionante.
Es verdad que yo soy más sensible en estos temas visuales pero los vivo y los disfruto con una gran intensidad.
Uno de mis goces en este curso ha sido ir a ver una exposición de pintura con un grupo de ciegos. Nos explicaban los cuadros, las texturas, las distintas técnicas; nos dejaban tocar lo que se podía.
Fue una delicia.
Al salir y vernos a todos tan contentos pensaba: hace 15 años esto era imposible.
Algo ha mejorado en el mundo aunque sea para un grupo pequeño de discapacitados.