HAITI
Puerto Príncipe, jueves 4 de Septiembre de 2008
Matilde María Moreno, rscj
Estoy oyendo la
lluvia. No llueve muy fuerte pero lleva tanto tiempo lloviendo que la
tierra no puede recibir una gota más y corren ríos por
las calles. Espero que escampe dentro de un rato para poder volver a
casa. Me he quedado un rato en la oficina, después del trabajo,
para poder escribiros. En casa no tenemos corriente desde hace dos días
y no puedo hacerlo.
Los efectos del
Gustav fueron malos pero Hanna está siendo desastrosa. Los ciclones
están viniendo tan seguidos que es imposible ayudar a la gente
que vive en zonas afectadas. No tengo noticias oficiales contrastadas
y sólo os voy a contar lo que gente conocida me dice por teléfono.
He hablado varias
veces con Sor Teresa, la visitadora de la Hijas de la Caridad de S.
Vicente. Me dice que las cuatro hermanas de la comunidad de Gonaives
se encuentran bien pero desbordadas por la situación. Su escuela
está, como toda la ciudad, totalmente inundada. Su casa está
un poco en alto y el agua no ha llegado hasta allí. El martes
por la tarde, cuando la situación se puso más grave abrieron
las puertas de su casa para acoger a los vecinos. Son más de
80 personas las que están allí amontonadas con ropas mojadas,
sin electricidad ni comida. Por el momento tienen agua. Ese día
pudieron hacer una sopa para que la gente se calentase algo pero pronto
se acabaron los alimentos. Ayer miércoles una de las hermanas
vio cómo el agua arrastraba, hasta la puerta de su casa, un saco
de arroz. Lo cogieron, lo lavaron bien y lo guisaron para compartirlo
entre todos. Hoy me dice sor Teresa que está en comunicación
con la embajada de España y que le han prometido que un contingente
argentino de la ONU que está en Gonaives, va a llevarles la ayuda
que puedan. Pueden mantener la comunicación porque aún
les queda gasolina en la camioneta y la ponen en marcha de vez en cuando
para cargar el móvil. También sabemos que el colegio de
los salesianos se ha inundado y que hay gente refugiada en el primer
piso.

Os cuento cómo
están viviendo el desastre este grupo de gente y… es un
grupo privilegiado porque la mayoría de la población está
sin agua ni comida, subida en los tejados, desde hace tres días.
No sabemos cuantos habrán muerto. Sí supimos que el primer
día, el agua entró en el Hospital (todo él en planta
baja y con una construcción débil) y se llevó a
los enfermos que no podían levantarse de sus camas o caminar,
a los ancianos, a los niños…
La Primera Ministra
intentó acercarse ayer pero no se puede llegar en absoluto a
menos de 5 Km. de distancia. Con las lluvias y las tormentas tampoco
los helicópteros son útiles.
Gonaives ya sufrió
el mismo tipo de desastre hace cuatro años. Es la tercera ciudad
del país en número de habitantes. Está situada
al borde del mar y a un nivel más bajo que éste. Por eso,
cuando llueve, los barrancos se llenan de agua, corren hacia el mar
pero no pueden verter sus aguas y regresan como una enorme marea que
inunda la población. Al no tener posibilidad de drenajes, allí
se queda el agua empozada hasta que la evaporación se la lleva.
Hace cuatro años, una pequeña depresión que hay
cerca de Gonaives se convirtió en un lago donde la gente, un
año después, iba a pescar.
En estos días,
después del día 8, hemos sufrido el ciclón Ike
que ha venido a poner peor toda la situación, ya de por sí
desastrosa.
El viernes tuvimos
reunión en la embajada de España. Estábamos gran
número de cooperantes,
policías y guardias civiles que dan formación aquí
a la policía haitiana. Allí nos enteramos que ese mismo
día había podido llegar un barco a Gonaives llevando alimentos.
Gustav hizo mucho
daño en el sur, pero al venir Hanna e Ike, esa zona ha sido olvidada.
Allí también hay miles de personas sin casa y sin alimentos.
La apertura del
curso escolar, que debía haber sido el 1 de septiembre, se retrasa
hasta el 6 de octubre …en donde se pueda empezar para esa fecha.
Hoy es el primer
día que no llueve y supongo que los helicópteros de Cruz
Roja podrán llegar a algunas de las zonas afectadas. De todas
formas tenemos muy pocos helicópteros. Las comunicaciones por
carretera están imposibles en todo el país.
Ya sé que
no nos olvidáis y, en estos momentos, ayuda mucho experimentar
la red de cariño y amistad que nos rodea.
