
El camino de Santiago 
Sonia Carrasco
Y toca hacer balance de lo vivido durante estos dos últimos años a vuestro lado, de lo bueno y de lo malo… pero como os dije el último día, es curioso pero una vez que todo pasa, solo nos quedamos con lo bueno, con los momentos felices. Y es que recuerdo que había etapas en las que yo decía “¿qué hago aquí? o “ni loca vuelvo a repetir el Camino de Santiago, una y no más….” Pero si ahora me propusieran hacerlo de nuevo, no lo dudaría ni un solo instante, volvería a embarcarme en esta aventura de casi 400km. El camino ha sido genial, y quizás algunas cosas las cambiaría pero entonces seguramente no habría sido igual... uff ha sido... INCREIBLE, hemos llorado, hemos reído, hemos bailado, hemos cantado, hemos gritado, algunos nos hemos sentido frustrados… miles de sentimientos a veces contradictorios… y que en cierta medida ha sacado lo mejor de mi... y también lo peor. Pero siendo sincera me quedo con todo, y con todos vosotros y hay ciertas personas a las que les estoy especialmente agradecida, porque me han hecho ver las cosas desde otra perspectiva, porque me han hecho MADURAR, porque me han hecho cambiar, y han conseguido en cierta medida formar parte de mi, y que yo ahora mismo sea quien soy gracias a ellas. Las cuestas, interminablemente, largas... pienso que a lo mejor la vida es eso una sucesión de cuestas, que te cansan, que te dejan sin respiración, sin aliento, sin fuerzas, pero a diferencia de las del Camino de Santiago, en las de la vida no sabemos cuándo acabaran... pero también he aprendido que después de la tormenta llega la calma y después de la lluvia el sol siempre vuelve a brillar. Madrugar, andar y no mirar atrás, estar cansada y a la mañana siguiente levantarte con fuerzas o quizás no, pero ponerte a andar un día más y a la vez un día menos para llegar a nuestra meta, para llegar a SANTIAGO y… andar cada día unos pocos mas kilómetros que ayer... y al llegar SONREIR como creíamos que nunca antes lo habíamos hecho.... y cuando he pisado SANTIAGO... por mi cuerpo una sensación... distinta, desconocida pero realmente grata a recorrido cada una de las partes de mi cuerpo, cada uno de los músculos y me ha hecho caer en la cuenta de que el silencio, y tanto esfuerzo, tanto cansancio, tantas lagrimas, tantas risas, tantas charlas, tantas horas, tantos pasos ...HAN MERECIDO LA PENA Y el camino no acaba en Santiago... nosotros SOMOS LA SUMA DE NUESTROS PASOS, SOMOS UN RITMO DE CORAZONES, SOMOS VALIENTES JUGANDO EN EQUIPO. Gracias por compartir conmigo este camino, GRACIAS, Ana, Bea, Capote, Carmen, Elena, Fany, María, Meme, Mey, Natalia, Sara, Irene, Gema, Estrella, María C, Jaime, Esther, Mariola, Nacho, Olaya, Sandra, Sara, Cony, Annia, Juliet. GRACIAS de todo corazón por formar parte de mi camino.
Y... andandino, sin prisa pero sin pausa HEMOS llegado a SANTIAGO :)