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Desde el principio, y durante un siglo y medio, el proyecto de la Congregación se ha manifestado, sobre todo, en la educación de la juventud por medio de instituciones educativas. Los desafíos planteados por los cambios del mundo, después de la segunda guerra mundial, han llevado a las Religiosas del Sagrado Corazón a replantearse la manera de encarnar hoy la misión educadora.

 

La misma concepción de la educación que tenía la fundadora les ha ayudado en esta búsqueda, ya que la finalidad de la educación por la enseñanza era para Magdalena Sofía la de formar a las jóvenes para que ellas llegasen a ser mujeres solidamente cristianas y comprometidas en la sociedad de su tiempo. Para ella, la educación era, pues, el medio de transformar la sociedad, mejorarla y reconstruir el tejido social. Por eso, las Religiosas del Sagrado Corazón realizan hoy su servicio de educación en tres campos de acción:

- la enseñanza y la formación
- el desarrollo humano y la promoción de la justicia
- la pastoral y el acompañamiento de la fe

 

Educar

Educar es lo mismo
que poner un motor en una barca...
hay que medir, pesar, equilibrar...
...y poner todo en marcha...
Pero para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino...
un poco de poeta...
y un kilo y medio de paciencia
concentrada.
Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes, hacia islas
lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra pobre barca,
en barcos nuevos seguirá nuestra bandera
enarbolada"

Gabriel Celaya