
Las “normas” más elementales y sencillas para un consumo responsable son las de reducir, recuperar y reciclar. Conocido como las tres R. Esta forma de actuar podemos aplicarla a cualquiera de las cosas que a diario utilizamos en nuestra vida.
Con la ropa podemos hacer de igual manera. Reducimos comprando lo necesario.
Recuperamos echándole un remiendito a los pequeños desperfectos que con el uso van teniendo la prendas o quizá incluso las entendidas puedan actualizar las prendas que han pasado de moda o que se nos han quedado pequeñas. Recuperamos también dando un segundo uso a prendas que anteriormente han sido usadas por otra persona.
Reciclamos convirtiendo la prenda que ya no se puede usar en paños o trapos para la limpieza, por ejemplo: l as fibras sintéticas, como el nailon, el tergal, la licra, etc., se obtienen de derivados del petróleo y su fabricación genera una importante contaminación atmosférica. El consumo de fibras sintéticas contribuye al agotamiento del petróleo.
El algodón se obtiene del cultivo de una planta que precisa muchos fertilizantes, pesticidas y agua. Siendo esto motivo de desertización en lugares donde el cultivo es muy elevado.
Debido a que las fibras naturales y sintéticas se obtienen de recursos naturales limitados, es muy importante hacer un uso responsable de la ropa.
Así que llegamos a las siguientes conclusiones:
Es conveniente reutilizar las prendas de ropa que ya no nos sirven o que ya no utilizamos.
Es conveniente, en la medida de lo posible, reciclar la ropa que no esté en buen uso en otro producto como pueden ser trapos para la limpieza.
Es necesario buscar alternativas…. ya que tradicionalmente hemos depositado nuestras prendas en Cáritas, pero en muchas ocasiones no necesitan tanta ropa como reciben, con lo que la ropa se convierte en un problema.
En una de nuestras casas de mayores, una vez cada cierto tiempo llevan a cabo una experiencia que queremos compartir y que quizá podamos imitar.
Dedican una habitación donde van dejando prendas en buen estado que por distintas razones ya no necesitan sus anteriores dueñas. Algunas hermanas de la casa o de la zona acuden buscando esa prenda que necesitan. Es un espacio donde se da la posibilidad de dar un segundo uso a la ropa.
¿Quién se anima a imitar esta pequeña buena práctica con el fin de dar un segundo uso a prendas en perfecto estado? Con esto ponemos un pequeño granito de arena en nuestro deseo de cuidar nuestro medio ambiente y vivir nuestro deseo de ceder al consumismo que a todas se nos va pegando.
¡Animo!